Manuel Baeza / Grupo Cantón
El crecimiento urbano de Cancún ha incrementado la presión sobre el acuífero y los cenotes, sistemas naturales que enfrentan contaminación por residuos
Cancún.- Cancún es conocido en todo el mundo por sus playas de arena blanca, el color turquesa del Caribe y una industria turística que recibe millones de visitantes cada año.
Sin embargo, debajo de esa imagen de postal existe una realidad que permanece prácticamente invisible: el deterioro progresivo del acuífero y de los cenotes urbanos, un sistema natural del que depende la vida de miles de habitantes y el equilibrio ambiental de la región.
Bajo el suelo de Quintana Roo existe una compleja red de ríos subterráneos, cavernas y cenotes que conforman uno de los sistemas hidrológicos más importantes del planeta. A diferencia de otras regiones del país, la Península de Yucatán no cuenta con ríos superficiales; toda el agua dulce circula bajo tierra.
Esta característica geológica, conocida como sistema kárstico, convierte al territorio en una zona extremadamente vulnerable.
El suelo calizo funciona como una enorme esponja que absorbe rápidamente todo aquello que se deposita en la superficie, desde aguas residuales y productos químicos hasta basura y otros contaminantes urbanos.
El crecimiento acelerado de Cancún durante las últimas décadas transformó el paisaje y aumentó la presión sobre este frágil sistema natural.
La expansión urbana, el desarrollo inmobiliario y una infraestructura de saneamiento que no siempre ha crecido al mismo ritmo que la ciudad han convertido a algunos cenotes urbanos en puntos críticos de contaminación.
El problema no solo representa una amenaza ambiental. También pone en riesgo la disponibilidad futura de agua potable, la biodiversidad y la actividad turística que sostiene gran parte de la economía de Quintana Roo.
Una contaminación que ya encendió las alertas
La evidencia científica muestra que la contaminación del acuífero dejó de ser una advertencia y se convirtió en un problema presente.
De acuerdo con la Tarjeta de Reporte de Cenotes Urbanos de Cancún, elaborada por investigadores del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) en julio de 2021, los estudios realizados en diversos cuerpos de agua dentro de la zona urbana de Benito Juárez revelaron afectaciones relacionadas con contaminación microbiológica y química.
Uno de los principales indicadores es la presencia de bacterias de origen fecal como Escherichia coli y coliformes fecales, cuya concentración puede aumentar durante la temporada de lluvias debido al arrastre de contaminantes provenientes de calles, viviendas, zonas comerciales y áreas sin infraestructura adecuada.
Los análisis científicos toman como referencia los parámetros establecidos en la Norma Oficial Mexicana NOM-001-SEMARNAT-2021, que regula los límites permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales.
Además de los contaminantes microbiológicos, investigaciones de la Unidad de Ciencias del Agua del CICY han documentado la presencia de sustancias conocidas como contaminantes emergentes, entre ellas residuos de medicamentos, antibióticos, analgésicos, cafeína, productos de limpieza y otros compuestos derivados de las actividades humanas.
También se han identificado nutrientes como nitrógeno y fósforo, provenientes principalmente de detergentes, fertilizantes y descargas residuales, que modifican la química natural del agua y favorecen procesos que afectan la estabilidad de estos ecosistemas.
Los cenotes, que durante miles de años funcionaron como reservas naturales de agua limpia, hoy enfrentan una presión constante provocada por una ciudad que crece más rápido que la capacidad de protección de su entorno.
El crecimiento urbano bajo la lupa
Cancún mantiene uno de los procesos de expansión urbana más acelerados del país.
La llegada de nuevos habitantes, la construcción de viviendas y el desarrollo de infraestructura turística han incrementado la demanda de agua potable, drenaje y servicios básicos.
Sin embargo, la infraestructura sanitaria no siempre ha avanzado al mismo ritmo que la mancha urbana.
El Programa Hídrico Regional 2021-2024 de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) identifica al crecimiento poblacional, la presión sobre el acuífero y las necesidades de saneamiento como algunos de los principales retos para la región hidrológica de la Península de Yucatán.
En zonas periféricas y asentamientos con servicios limitados, algunas viviendas todavía dependen de fosas sépticas o sistemas de disposición de aguas residuales que pueden representar riesgos para el subsuelo.
Debido a la alta permeabilidad del terreno, los contaminantes pueden desplazarse rápidamente hasta el manto freático, afectando la calidad del agua subterránea.
Especialistas en hidrogeología han señalado que el desarrollo urbano debe considerar la fragilidad del sistema kárstico, ya que la construcción sobre zonas con cavernas y ríos subterráneos puede modificar los procesos naturales de infiltración y circulación del agua.
Lo que entra al acuífero termina en el mar
Uno de los mayores errores es pensar que la contaminación de los cenotes permanece únicamente dentro de la ciudad.
La realidad es diferente.
El agua subterránea de Cancún mantiene una conexión directa con la costa del Caribe mediante una extensa red de ríos subterráneos que transportan agua y sustancias contaminantes hacia otros ecosistemas.
Esto significa que aquello que llega al acuífero puede terminar en manglares, lagunas costeras y finalmente en el Sistema Arrecifal Mesoamericano, considerado la segunda barrera coralina más grande del mundo.
Cuando aguas con altos niveles de nutrientes como nitratos y fosfatos llegan al ambiente marino, pueden provocar procesos de eutrofización que alteran el equilibrio natural del arrecife.
El exceso de nutrientes favorece el crecimiento acelerado de macroalgas que compiten con los corales por espacio y luz, reduciendo su capacidad de supervivencia.
La pérdida de salud del arrecife no solo representa una afectación ecológica. También significa perder una barrera natural que protege las playas contra la erosión y reduce el impacto de fenómenos meteorológicos como los huracanes.
Para un destino como Cancún, donde la economía depende directamente de sus recursos naturales, la contaminación del acuífero representa un riesgo que va mucho más allá del medio ambiente.
Basureros ocultos bajo la ciudad
La contaminación del acuífero no proviene únicamente de las aguas residuales.
Durante los últimos años, diversas jornadas de saneamiento han revelado otra cara del problema: los cenotes urbanos también han sido utilizados como puntos de disposición ilegal de residuos.
Botellas de plástico, llantas, muebles, electrodomésticos, escombros e incluso objetos de gran tamaño han sido retirados de estos cuerpos de agua durante labores de limpieza realizadas por autoridades, organizaciones ambientales y ciudadanos voluntarios.
Cada residuo representa una fuente potencial de contaminación. Materiales como aceites, combustibles, metales y productos sintéticos pueden liberar sustancias que se infiltran lentamente hacia el subsuelo y permanecen durante años afectando la calidad del agua.
Sin embargo, especialistas advierten que limpiar la superficie de un cenote solamente atiende una parte visible del problema. La recuperación real requiere frenar las fuentes de contaminación y fortalecer la infraestructura de saneamiento.
Cancún fortalece el rescate de sus cenotes
Ante este panorama, autoridades municipales, instituciones científicas y sociedad civil han impulsado acciones para proteger los cuerpos de agua ubicados dentro de la zona urbana.
El director general de Ecología de Benito Juárez, Fernando Haro Salinas, informó que como parte del Programa de Limpieza de Cenotes Urbanos del municipio, durante este año ya se han realizado dos jornadas de saneamiento en estos ecosistemas.
Explicó que, además de las labores de limpieza, en 2026 se llevan a cabo estudios de calidad del agua en coordinación con el Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), a través de su Unidad de Ciencias del Agua ubicada en Cancún.
El objetivo es contar con información científica actualizada que permita fortalecer las estrategias de conservación, conocer las condiciones actuales de estos cuerpos naturales y promover mejores prácticas para su cuidado.
El funcionario recordó que este proyecto de monitoreo científico comenzó a desarrollarse desde hace algunos años y finalmente se concretó en 2026, representando una nueva etapa para el programa municipal.
También destacó que el Programa de Limpieza de Cenotes Urbanos de Cancún recibió en 2025 un reconocimiento por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en el marco del Día Mundial del Agua, debido al impacto ambiental y comunitario de las acciones realizadas.
Más de 80 cenotes bajo la ciudad
La dimensión del reto ambiental es mayor de lo que muchos habitantes imaginan.
La presidenta de la Quinta Regiduría de la Comisión de Turismo, Ecología y Ambiente, Ivette Lorena Manjarrez Cardona, señaló que debajo de Cancún existen más de 80 cenotes urbanos conectados mediante el sistema de ríos subterráneos.
La regidora subrayó que proteger los cenotes no es solamente una acción ambiental, sino una medida para garantizar la seguridad hídrica y la calidad de vida de las futuras generaciones.
Trabajo comunitario para recuperar espacios naturales
La protección de los cenotes también se ha convertido en una oportunidad para generar conciencia y participación ciudadana.
Personas sancionadas por faltas administrativas en Benito Juárez participan en jornadas de limpieza como parte del programa de trabajo comunitario impulsado por los Juzgados Cívicos municipales.
El director de Juzgados Cívicos, Jorge Rivero, informó que desde febrero de este año se han acumulado más de 400 horas de servicio comunitario mediante estas actividades.
Detalló que entre 30 y 40 infractores han participado en acciones coordinadas con la Dirección de Ecología, principalmente en labores de limpieza y recuperación de cenotes, además de parques, áreas verdes y otros espacios públicos.
El reto: limpiar, pero también prevenir
Aunque las acciones de saneamiento representan avances importantes, especialistas y autoridades coinciden en que el desafío principal es atacar las causas de la contaminación.
La limpieza de cenotes, el monitoreo científico y la participación ciudadana son herramientas necesarias, pero deben acompañarse de una mejor planeación urbana, ampliación de la infraestructura de drenaje sanitario y una vigilancia ambiental más estricta.
El acuífero de Cancún no es un recurso aislado. Es la base que sostiene el suministro de agua, los ecosistemas terrestres, los manglares, los arrecifes y la propia actividad turística.
Durante décadas, el éxito del destino se ha medido por el número de visitantes, hoteles y vuelos internacionales.
Pero debajo de todo ese desarrollo existe un sistema natural que trabaja silenciosamente todos los días.
El verdadero futuro de Cancún dependerá de la capacidad de proteger aquello que no se ve: el agua que corre bajo sus calles.
Porque si el acuífero pierde su equilibrio, el impacto no solo será ambiental. Afectará la economía, la salud y la identidad de una ciudad construida sobre uno de los sistemas naturales más importantes del planeta.
El paraíso del Caribe mexicano no solo se encuentra frente al mar. También vive bajo tierra.