Por Jorge Sanén, Diputado de la Transformación / Grupo Cantón
Cancún es una ciudad que se ha construido con muchas historias. Personas que llegaron desde distintos estados de México trajeron consigo sus costumbres, sus tradiciones y, por supuesto, sus sabores.
Por eso, recorrer Cancún también significa hacer un recorrido por México.
En sus restaurantes, mercados, fondas, pequeños negocios y cocinas familiares podemos encontrar una enorme diversidad gastronómica.
Unos tacos, una comida tradicional, una receta familiar o un platillo con ingredientes del sureste pueden convertirse en una pequeña muestra de la riqueza cultural de nuestro país.
La gastronomía tiene esa capacidad especial de reunirnos. Alrededor de una mesa desaparecen muchas diferencias y comienza algo tan sencillo como compartir.
En Cancún esa diversidad es todavía más evidente. Nuestra ciudad recibió a familias provenientes de diferentes regiones que encontraron aquí una oportunidad para construir una nueva vida.
Con ellas llegaron recetas, ingredientes y formas distintas de preparar los alimentos.
Con el paso del tiempo, muchas de esas tradiciones se mezclaron con los sabores del Caribe y con los productos propios de nuestra región.
Así comenzó a construirse también una identidad gastronómica cancunense, diversa y en constante evolución.
Pero detrás de cada platillo existe mucho más que una receta. Hay personas que todos los días trabajan en restaurantes, mercados, cocinas, comercios y pequeños emprendimientos.
Hay quienes aprendieron un oficio de sus padres y quienes decidieron convertir una receta familiar en un negocio.
Por eso, hablar de gastronomía también es hablar de trabajo, emprendimiento y oportunidades.
Nuestra actividad turística encuentra en la comida uno de sus grandes aliados.
Quien visita Cancún no solamente busca conocer nuestras playas; también quiere experimentar, descubrir y llevarse consigo una parte de nuestra cultura.
Y pocas cosas pueden acercarnos tanto a una cultura como sentarnos a la mesa.
Cancún tiene la posibilidad de mostrar al mundo una parte de México a través de sus sabores.
Desde las recetas que conservan nuestras raíces hasta las nuevas propuestas que surgen todos los días, nuestra gastronomía refleja una ciudad abierta, diversa y dinámica.
Pero también debemos mirar hacia quienes hacen posible esta experiencia: las cocineras y cocineros, comerciantes, productores, meseros, emprendedores y todas las personas que forman parte de esta cadena.
Cada platillo tiene detrás una historia y cada historia forma parte de Cancún.
Nuestra ciudad no tiene una sola manera de entender la comida.
Tiene muchas. Y esa diversidad es precisamente una de nuestras fortalezas.
Porque Cancún es una ciudad donde México se encuentra: en sus calles, en sus barrios, en sus negocios y también alrededor de una mesa.
Los sabores cambian, las recetas evolucionan y las tradiciones se mezclan, pero permanece algo esencial: la capacidad de nuestra gente para convertir lo que trae consigo en parte de una nueva historia.
Y esa historia también se come, se comparte y se disfruta.
Cancún tiene sabor a México, pero también tiene un sabor propio: el de una ciudad construida por muchas historias que hoy se encuentran en la misma mesa.

