Síguenos

¿Qué estás buscando?

abril 19, 2026

Voces

El jitomate no sube, lo importamos caro

El Rugido del León

El aumento en el precio de la tortilla, el jitomate y el frijol no es temporal; es estructural y ya impacta directamente en el poder adquisitivo y en la competitividad de estados como Quintana Roo.

En los últimos doce meses, la tortilla pasó de $20–22 a $24–28 pesos por kilo (hasta +20%). El jitomate subió de $18–22 a $30–40 en picos (hasta +80%). El frijol pasó de $28–32 a $35–45 (+30%). No es casualidad: México importa cerca del 40% del maíz, enfrenta sequías con caídas de hasta 30% en rendimientos, y el jitomate compite con exportaciones hacia Estados Unidos bajo eventos climáticos extremos. El frijol, además, pierde superficie sembrada por baja rentabilidad.

Quintana Roo amplifica este problema. Con poco más de 2 millones de habitantes, opera como una economía de más de 3 millones de consumidores por los 20 millones de turistas anuales. Más del 90% de los alimentos se importan de otras regiones, y la logística agrega entre 15% y 30% al precio final. El resultado es claro: mayor inflación local y pérdida de poder adquisitivo.

Aquí es donde el diagnóstico debe convertirse en acción.

Un invernadero tecnificado produce entre 200 y 300 toneladas de jitomate por hectárea al año, frente a 30–50 en agricultura tradicional. Con 1,000 a 1,500 hectáreas, Quintana Roo podría cubrir entre 15% y 25% de su consumo de jitomate y hortalizas, enfocado al turismo.

Hoy, el jitomate que llega al estado incorpora sobrecostos de 10% a 20%. Con producción local, incluso con tecnología más cara, los precios podrían estabilizarse o bajar entre 5% y 10%, con abasto seguro y menor volatilidad.

Sustituir solo 20% del consumo generaría miles de millones de pesos en derrama local, además de empleos técnicos y atracción de inversión en un estado con más de 40 mil km² disponibles.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

El modelo es claro: inversión tecnológica, productores organizados y contratos de compra anticipada con hoteles y restaurantes. El gobierno debe facilitar tierra, certidumbre y financiamiento respaldado por esos contratos.

Quintana Roo tiene la demanda, el mercado y el capital.
Falta conectar consumo con producción.

¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!

Sin miedo a la cima, porque el éxito ya lo tenemos.

 

Tomatoes aren’t expensive—we’re just paying for our dependence

The Roar of the Lion

By: Sergio León Cervantes

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Rising prices in tortillas, tomatoes, and beans are not temporary—they are structural and already affecting purchasing power and competitiveness in places like Quintana Roo.

Over the past year, tortillas rose from $20–22 to $24–28 pesos/kg (+20%). Tomatoes jumped from $18–22 to $30–40 (+80% peaks). Beans increased from $28–32 to $35–45 (+30%). Mexico imports about 40% of its corn, faces drought-driven yield drops of up to 30%, and tomato supply is pressured by extreme weather and U.S. demand. Bean production continues to decline due to low profitability.

Quintana Roo amplifies these pressures. With just over 2 million residents, it functions as a 3+ million consumer economy due to 20 million tourists annually. Over 90% of its food is sourced externally, with logistics adding 15%–30% to final prices. The result: higher local inflation and reduced purchasing power.

This is where strategy matters.

A high-tech greenhouse can produce 200–300 tons of tomatoes per hectare annually, versus 30–50 in traditional farming. With 1,000–1,500 hectares, Quintana Roo could supply 15%–25% of its tomato and fresh produce demand, focused on tourism.

Today, tomatoes arrive with 10%–20% added costs. Local production could stabilize or reduce prices by 5%–10%, while ensuring supply and quality.

Replacing just 20% of demand would generate billions of pesos in local economic activity, plus skilled jobs and investment across a territory of over 40,000 km².

The model is clear: technology-driven investment, organized producers, and forward contracts with hotels and restaurants. Government’s role is to enable land access, legal certainty, and financing backed by demand.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Quintana Roo has demand, market, and capital.
What’s missing is turning consumption into production.

Until next week, with new challenges and opportunities!

Fearlessly reaching the top, because we already have success.

X: @Oigres14 | IG: @sergioleoncervantes | Mail: sergioleon@sergioleon.mx

Únete a nuestro canal de noticias por WhatsApp:

https://chat.whatsapp.com/J8gzrPrDUN99uHdiSvRrcO

Te puede interesar