Somos mayas nacidos en esta tierra bendita que hace 52 años convirtieron en Estado Libre y Soberano. ¿Qué significa eso para nosotros los mayas? ¿Acaso se ha dignificado nuestra aportación lingüística, nuestra forma de vida, nuestra milpa y todo aquello que hacemos como pueblo maya?
En pleno 2026, las y los mayas seguimos aportando a la soberanía de este pueblo, pero vivimos sometidos en la justicia, en la política y en los espacios donde se toman las decisiones.
En un vuelo de pájaro se puede apreciar que tan solo en la zona centro máacewal, en territorio maya Cruzoob de Felipe Carrillo Puerto, más de 7 mil campesinos cultivan diversas variedades de semillas y practican el aprovechamiento del árbol de chicozapote, que se transforma en chicle natural, ampliamente valorado incluso en Japón.
Nuestras aportaciones visibilizan nuestra cultura y sostienen la soberanía del pueblo maya desde la milpa, el chicle natural, la conservación y el aprovechamiento de maderas preciosas, la pesca y el turismo.
Aunado a ello, conservamos nuestra lengua maya pese a las escasas estrategias y recursos para impulsarla, así como la música tradicional, la gastronomía y la danza. No obstante, seguimos ausentes de los espacios de toma de decisiones.
Hoy se celebran 52 años como Estado Libre y Soberano, pero no existe un plan de desarrollo definido que reconozca e impulse las aportaciones del pueblo maya.
En su momento se habló del General Maya Francisco May. Desde entonces, en estos 52 años, ningún maya ha sido titular del Ejecutivo, del Legislativo ni del Judicial.
Se ha visto lo difícil que resulta organizarnos, y esa condición se aprovecha para que el pueblo maya siga sometido a las decisiones del poder en turno.
Por eso, volver a citar al Popol Vuh no es nostalgia, es ruta: esta tierra es maya y pertenece al pueblo maya, y debe florecer nuevamente.
Si hablamos de grandes logros en infraestructura y de ser el destino número uno en América Latina, es momento de dar el siguiente paso:
- Cuota real de representación maya en los tres poderes y en los ayuntamientos, no solo simbólica.
- Un Plan Estatal de Desarrollo Maya Máacewal con presupuesto etiquetado para lengua, milpa, apicultura, chicle y manejo forestal comunitario.
- Universidad y justicia en lengua maya, con traductores certificados y educación intercultural efectiva, no solo en papel.
La inclusión no es concesión. Es deuda histórica y es futuro. Sin el pueblo maya en la toma de decisiones, no hay soberanía completa.
Chen waye’.

