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15 junio, 2024

Letras de cambio

Este gobernador tan singular que tenemos que… 

Vaya que somos especiales.  Pueblo y gobernante.

Por una parte 77 por ciento de los quintanarroenses en edad de votar, con credencial oficial para hacerlo, no fueron a su casilla.  Es decir, les valió sombrilla decidir sobre el futuro del Congreso.

Lo que, de entrada, habla pestes de todos los candidatos de todos los partidos políticos.  Ni eran populares ni lograron convencerlos.  Incluyendo en esto a los que repetían, a los que ya eran conocidos.

¿Qué paso?  Malos candidatos, hay que insistir, y peor organización partidaria.  Porque ninguno que no fuese de MORENA llevó a gente a votar.

Por la otra parte, nuestro gobernador, Carlos Joaquín, no metió las manos.  Ejercicio verdaderamente excepcional, al que no estamos acostumbrados.  No metió manos, apoyo oficial ni dinero.  Se paró en la puerta de Casa de Gobierno a ver el desfile, totalmente a salvo de cualquier condición.

Y, lo que es más importante, a sabiendas de que el Congreso que viene, el que se estaba eligiendo, pondrá obstáculos a priori a cualquier iniciativa de su gobierno.

Se la jugó, insisto, con total conocimiento, a sabiendas.

¿Por qué?  Quiero entender que, porque Carlos Joaquín ha comprendido, antes y mejor que muchos, el momento que vive la Nación.  Porque se ha sumado a nuevos usos y costumbres políticas. Y, sobre todo, porque no se parece a sus antecesores.

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Fracasaron partidos políticos: PAN, PRD, PES, y demás.  Fracasaron ambiciones grandes como las de Chanito Toledo o Greg Sánchez, fueron derrotadas otras “ambiciones” peores como las del hermano Beristain en Solidaridad.

Pero, a entender para lo que viene, para las próximas elecciones, fracasó MORENA al impulsar a gente impresentable, que no entiende nada de leyes, por lo que su triunfo, que tiene la inercia de López Obrador, está sembrando un descalabro inmenso a futuro.  A un futuro muy cercano.

 

También hubo una derrota, inmensa, en comunicación.  Porque la gente no salió a votar porque no sabe, no le han comunicado con eficiencia, qué hacen realmente los diputados locales.  De qué manera su “trabajo” en el Congreso puede afectar su vida, para bien o para peor.

Debemos quedarnos con una pregunta a responder: ¿Cómo vencer, en todos los ámbitos, desde la misma casa, la escuela, los medios de comunicación, la apatía ciudadana que evitó que salieran a votar?

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