Este sábado, a las ocho de la noche, por Imagen Televisión, canal 3 de televisión abierta, presento una nueva emisión de El minuto que cambió mi destino, sin censura. No es un programa de palmaditas.
Es el espacio donde se sienta quien tiene algo que contar, no quien trae un speech de agencia. Quien quiera rumor de pasillo, que se quede en redes. Quien quiera la versión de la protagonista, que encienda el televisor.
La Josa, Kabah y el novio que no era lo que parecía
La invitada no es una estrella de temporada: es María José, La Josa. Esa voz que salió de Kabah —sí, Kabah, aunque algunos todavía escriban “Sabo”, como si el pop de los noventa fuera un trabalenguas— y que después se lanzó como solista, sin el escudo del grupo, a pelearse un lugar como cantante con nombre y apellido.
Con ella vamos a hablar de esos inicios, del lanzamiento como solista y de lo que cuesta dejar de ser “la del grupo” para convertirte en una marca.
Y también de lo que el medio suele convertir en chiste de camerino: una relación sentimental en la que, según su propio relato, su pareja terminó revelándole una orientación sexual que ella no esperaba. Ella lo cuenta sin anestesia. Incluso dice que eran “como lesbianas”, él y su pareja.
El personaje es sumamente conocido. No lo voy a nombrar aquí porque el programa no se llama El rumor que ya todos saben. Se llama Sin censura, y la diferencia es que lo cuenta ella, de frente, no un anónimo con cuenta falsa.
El sábado, a las ocho, se enteran. Y si no lo ven, que no vengan después a preguntarme: “¿Era fulano?”. Ya se los estoy avisando.
El show vende; la hija se está cayendo
Ahora, el otro lado de la moneda: el que duele más y da menos likes honestos.
La señora Crista Montes, mamá de Gala Montes, debe estar pasando por un momento especialmente difícil. Y si no ha salido a convertirlo todo en una conferencia de prensa, eso no significa que no le importe. Una cosa es el entretenimiento, los supuestos pleitos públicos y las “broncas” que tanto pueden convenir a un reality; otra, muy distinta, es preocuparse por las condiciones emocionales y personales de una hija cuando la exposición pública alcanza niveles preocupantes.
Gala está vulnerable. Por decir lo menos. Ya no se trata solamente de un personaje de televisión. Es una joven expuesta públicamente, envuelta en conflictos, declaraciones y momentos que han generado una enorme reacción en redes sociales.
El espectáculo mexicano es experto en exprimir el quiebre… y muchas veces parece no saber qué hacer con los pedazos.
No sé qué decisión esté tomando la señora Crista ni qué medidas esté considerando su familia, pero, si están buscando una manera de ayudar a Gala lejos de las cámaras, le deseo toda la suerte del mundo, porque la va a necesitar. En este medio, intentar proteger a un hijo puede convertirte en villana antes que en salvavidas.
Cuando baje la marea, vendrán las disculpas… o no
También lo digo claro: cuando pase la tormenta y Gala pueda mirar con distancia todo lo ocurrido, quizá llegue el momento de reconocer errores y ofrecer disculpas a algunas de las personas con las que ha tenido conflictos. Ojalá ocurra.
Porque ya basta de disfrazar el abandono de “contenido”. Antes que el show, está la persona.
El sábado, a las ocho, canal 3: La Josa, sin filtro.
Y el resto de la semana, un poco menos de circo con Gala y un poco más de responsabilidad.
Porque El minuto que cambió mi destino no siempre es un éxito. A veces es el instante en que alguien decide dejar de caer.