Ser joven no es un impedimento legal ni metodológico para ejercer un buen papel en la política o en la administración pública. En el ámbito del análisis, la efectividad de un servidor público no depende de su edad cronológica, sino de una combinación de factores institucionales, personales y éticos. ¿Por qué atribuir la juventud a la inexperiencia?
El recién nombrado coordinador de la Defensa de la Transformación en Quintana Roo, Eugenio “Gino” Segura Vázquez, ha mantenido una postura firme en defensa de la participación de las nuevas generaciones en la toma de decisiones, sosteniendo que la juventud aporta una visión fresca, innovadora y honesta, cualidades indispensables para transformar el servicio público y romper con las viejas prácticas de la política tradicional.
En el servicio público todos tienen cabida. El escenario óptimo no radica en excluir a uno u otro grupo, sino en construir un modelo colaborativo y complementario. Y aunque en otros tiempos la juventud mostrara descontrol, la madurez no está ligada con las canas.
Gino Segura se ha comprometido a retirar el estigma de inexperiencia, incapacidad o corrupción para evitar que se cierren las puertas a las futuras generaciones. El pronunciamiento del coordinador de la Defensa de la 4T en Quintana Roo es necesario para refrescar el ecosistema político y, al mismo tiempo, requerirá resultados impecables y comprobables. Solo el ejercicio del poder con honestidad y eficiencia determinará si su paso por la vida pública consolida una nueva escuela de gobernanza joven o si se queda como una oferta discursiva más.
EN EL OJO DEL HURACÁN
El llamado a hacer unidad en Morena y cerrar filas tras conocer los resultados internos ha generado posturas encontradas entre la militancia, rumbo a los procesos electorales de 2027. Es necesario evitar el desgaste provocado por disputas personales y garantizar un respaldo institucional sólido, toda vez que la disciplina política se percibe como una de las principales fortalezas para contener los intentos de debilitar al movimiento. Ese ya ha sido el llamado.
Aquellos que siguen dando batazos por debajo de la mesa tendrán que sumarse a la alineación total. Para quienes los alentaron, la tarea será, en lo subsecuente, centralizar la toma de decisiones y evitar sumar al llamado “fuego amigo”.