Amigos, es un placer saludarlos en este espacio editorial de Quintana Roo Hoy, que hoy tendrá un tono muy personal, luego de que el pasado domingo la directiva de los Tigres de Quintana Roo, encabezada por su presidente ejecutivo, Fernando Valenzuela Burgos, y la vicepresidenta Karla Aguilar, tuvo el detalle de reconocer mis 30 años ininterrumpidos como cronista de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), de los cuales los últimos 19 años los he vivido con la novena bengalí.
Por cierto, la fecha elegida fue el domingo 26 de julio, cuando los Tigres enfrentaron a los Pericos de Puebla, precisamente dos de los tres equipos a los que he tenido el privilegio de narrar desde 1996. El otro fue el hoy desaparecido equipo de los Langosteros de Cancún.
El sueño que nació cuando tenía apenas ocho años de convertirme en comentarista deportivo y que, a los 12, encontró en el beisbol al deporte de mis amores, hoy cumple tres décadas de haberse convertido en una realidad. Han sido 30 años como narrador de la Liga Mexicana de Beisbol, una historia que comenzó en marzo de 1996 con los Langosteros de Cancún y que hoy continúa con mis queridos Tigres de Quintana Roo.
Llegué a Cancún en 1993 y, aunque siempre soñé con dedicarme al periodismo deportivo, jamás imaginé que en este paraíso iniciaría mi carrera profesional y, mucho menos, que tres años después tendría la oportunidad de convertirme en cronista de un equipo de la LMB. Con los Langosteros relaté seis temporadas que marcaron el inicio de este camino.
Más adelante, gracias al trabajo realizado, llegó la oportunidad de narrar a los Pericos de Puebla, una ciudad que me permitió crecer profesionalmente durante cinco años. Posteriormente, en 2007, regresé al Caribe Mexicano para integrarme a la familia de los Tigres de Quintana Roo, organización con la que he alcanzado ya 20 temporadas, además de vivir cuatro Series Finales y celebrar tres campeonatos.
Nada de esto habría sido posible sin el apoyo de mis padres, de mi familia, de las distintas directivas que confiaron en mi trabajo, de los mánagers, cuerpos técnicos, jugadores, trabajadores de los estadios, compañeros cronistas, analistas, productores, operadores de radio y, sobre todo, de los aficionados que noche tras noche nos regalan su tiempo para acompañarnos durante más de tres horas de transmisión.
Sé que nadie es monedita de oro. Por eso, también agradezco a quienes en algún momento no han compartido mi estilo o mi trabajo, porque sus críticas siempre representan un incentivo para seguir mejorando y creciendo profesionalmente.
Desde aquí envío también un fuerte abrazo a mis colegas de los otros 20 equipos de la Liga Mexicana de Beisbol. Y para no extenderme demasiado, dejaré para otra ocasión la lista de personas que han sido fundamentales durante estos 30 años de carrera.
Si por alguna razón omito a alguien, ofrezco desde ahora una disculpa.
Por lo pronto, me despido deseándoles que la pasen muy, pero muy bien, y con el deseo de seguir disfrutando durante muchos años más de este maravilloso oficio que el beisbol me regaló.
Correo: pepefrancis70@gmail.com