Cancún es una ciudad que no deja de crecer. Su dinamismo económico, su actividad turística y el esfuerzo de miles de familias la han convertido en uno de los principales motores de Quintana Roo. Pero crecer también significa asumir una responsabilidad: planear la ciudad pensando primero en las personas que la habitan.
El desarrollo urbano no puede reducirse a construir más calles, edificios o nuevos espacios. Una ciudad verdaderamente desarrollada es aquella que logra que su crecimiento vaya acompañado de vivienda, servicios, movilidad, infraestructura y espacios públicos que respondan a las necesidades de sus familias.
En Cancún tenemos un reto enorme por delante. Cada nueva colonia, cada nuevo proyecto y cada transformación del territorio debe formar parte de una visión integral. No podemos permitir que el crecimiento avance de manera aislada mientras las necesidades de las comunidades quedan atrás.
Por eso es tan importante escuchar a quienes viven en las colonias. Son las familias quienes conocen de primera mano los problemas de movilidad, los tiempos de traslado, las necesidades de servicios y las condiciones de los espacios donde desarrollan su vida cotidiana. La planeación también se construye escuchando al territorio.
Desde la Cuarta Transformación entendemos que el desarrollo debe tener una dimensión social. Los grandes proyectos de infraestructura y las inversiones estratégicas tienen sentido cuando ayudan a mejorar la conectividad, fortalecer la economía y generar nuevas oportunidades para las comunidades.
Cancún necesita seguir siendo competitivo, pero también necesita ser una ciudad habitable. Una ciudad donde una persona pueda vivir cerca de sus actividades, donde trasladarse no represente una barrera, donde existan servicios adecuados y donde el crecimiento urbano considere el impacto que tendrá en las familias.
Como diputado local y coordinador del Grupo Legislativo de morena, considero que desde el Congreso tenemos la responsabilidad de acompañar este proceso mediante leyes y políticas que favorezcan una planeación urbana responsable, ordenada y con visión de largo plazo.
También debemos entender que desarrollo urbano y protección ambiental no son conceptos enfrentados. Quintana Roo posee una riqueza natural extraordinaria y cualquier proyecto de crecimiento debe asumir la responsabilidad de conservar los recursos que hacen de nuestra entidad un lugar único.
La ciudad que queremos construir no debe pensarse solamente para quienes vivimos hoy en Cancún. Debemos pensar también en quienes llegarán mañana y en las próximas generaciones. Eso significa anticiparnos a las necesidades futuras de vivienda, movilidad, infraestructura, servicios y espacios públicos.
La transformación de Cancún debe ser una transformación con sentido humano.
Porque detrás de cada proyecto urbano hay familias, detrás de cada nueva vialidad hay personas que necesitan trasladarse y detrás de cada decisión sobre el territorio existe una ciudad que estamos construyendo para el futuro.
Cancún puede seguir creciendo sin perder de vista a su gente. El reto es hacerlo con planeación, responsabilidad y una visión en la que el desarrollo económico camine siempre de la mano con las necesidades de quienes hacen de esta ciudad su hogar.