Santiago Rodas / Grupo Cantón
Los bomberos de Cancún enfrentan incendios, rescates, fugas y accidentes donde cada segundo puede marcar la diferencia. Su director pide mayor empatía ciudadana.
Cancún.— Cuando la chicharra rompe el silencio en una estación de bomberos, no existe una llamada de rutina. Tampoco hay tiempo para dudar. Detrás de cada alerta al 911 puede haber fuego, gas, cables energizados, vehículos accidentados, personas atrapadas, rescates acuáticos o una vida que depende de los segundos que tarde en llegar una unidad.
En Cancún, los bomberos no solamente combaten incendios.
Atienden emergencias de todo tipo y, en muchas ocasiones, ponen en riesgo su propia vida para intentar salvar la de alguien más.
En entrevista con Quintana Roo Hoy, el director del H. Cuerpo de Bomberos de Cancún, Oscar Aguilar Aceves, “El Pequeño”, habló sobre la realidad que enfrentan los cuerpos de emergencia detrás de cada llamado al 911.
El funcionario explicó los riesgos, la importancia de la capacitación, el peso del equipo, las experiencias que permanecen en la memoria y la necesidad de que la ciudadanía comprenda que cada segundo puede ser determinante.
“No hay llamadas de rutina”
Aguilar Aceves explicó que una emergencia comienza con una llamada de auxilio. Aunque existe la idea de que los bomberos solamente atienden incendios, sus labores incluyen fugas de gas, flamazos, incendios de basura y áreas verdes, captura de animales y accidentes automovilísticos, entre otras situaciones.
Cuando una persona llama al 911, desde el centro de atención se determina qué dependencias deben intervenir. Según el caso, pueden participar ambulancias, Tránsito, Bomberos, Seguridad Pública o Protección Civil.
El director recordó que lleva prácticamente media vida dedicada a las emergencias. Comenzó desde joven en eventos masivos y posteriormente permaneció alrededor de ocho años como voluntario de Protección Civil, antes de incorporarse al ámbito gubernamental.
Para él, la posibilidad de ayudar y aplicar la capacitación para salvar vidas es uno de los principales motivos que mantienen la vocación de quienes trabajan en los cuerpos de emergencia.
El sonido de la chicharra cambia todo
Cuando suena la chicharra, los elementos deben reducir al máximo los tiempos de respuesta.
Aunque algunas estaciones todavía conservan el tradicional tubo para bajar rápidamente, actualmente existen sistemas diferentes que permiten mejorar la salida de las unidades.
El equipo que utiliza un bombero depende del tipo de emergencia. Para un rescate acuático se requiere una preparación distinta a la de un incendio estructural.
En un incendio, los elementos utilizan botas, pantalonera, chaquetón, guantes, escafandra o “monja”, casco y equipo de respiración.
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Este último puede representar alrededor de 35 kilogramos, dependiendo del modelo y la marca.
Los equipos actuales han evolucionado para reducir el peso y aumentar la capacidad de los tanques.
Algunos sistemas también cuentan con tecnología que avisa cuando el suministro de aire comienza a terminarse.
Para un bombero, conocer ese tiempo resulta fundamental para salir de una estructura antes de quedarse sin oxígeno.
Cada incendio representa un riesgo diferente
Entre las emergencias que más recuerda Aguilar Aceves se encuentra un incendio ocurrido en Prolongación Tulum, poco después de incorporarse a la actividad.
El operativo se prolongó durante más de 30 horas. Debido a las condiciones del lugar y a que no había personas atrapadas, los elementos trabajaron de manera defensiva desde el exterior.
El objetivo era evitar exponer innecesariamente a los bomberos. La cantidad de material combustible era considerable y la temperatura provocó incluso el colapso de parte de la estructura.
La emergencia terminó con saldo blanco. Para controlar el incendio fue necesario utilizar una gran cantidad de agua, además del apoyo de empresas privadas para abastecer a los cuerpos de emergencia.
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Por ello, el director insiste en que no existen dos incendios iguales. Cada situación puede requerir evacuaciones, atención a materiales peligrosos, cierres viales o intervención de especialistas.
Los bomberos de Cancún no puede simplemente echar agua
Los incendios relacionados con instalaciones eléctricas requieren especial cuidado. Si un árbol entra en contacto con cables y provoca un incendio en un transformador o poste, los bomberos no pueden intervenir de manera convencional.
En estos casos deben solicitar el apoyo de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para liberar la energía de la zona antes de realizar determinadas maniobras.
La misma coordinación ocurre cuando se requiere cerrar una vialidad o intervenir ante otro tipo de riesgo. La emergencia determina qué dependencias deben participar.
Las emergencias también dejan heridas que no se ven
Entre las experiencias que más han marcado al director se encuentra una misión realizada en Turquía, donde participó en labores de rescate después de un desastre y lograron sacar con vida a dos personas.
La experiencia fue diferente porque los familiares mantuvieron contacto con los rescatistas. Incluso, tiempo después, continuaron comunicándose mediante un grupo con amigos turcos.
Sin embargo, también recuerda situaciones difíciles. Una de ellas ocurrió cuando una familia llegó de Ciudad de México a Cancún y uno de sus integrantes ingresó al mar.
El padre consiguió salir, pero el hijo mayor desapareció. Los cuerpos de emergencia realizaron búsquedas bajo condiciones complicadas y, de acuerdo con el recuerdo del funcionario, no lograron localizarlo.
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Aguilar Aceves recordó especialmente a la hermana del joven, quien preguntó a su madre si los rescatistas encontrarían a su hermano.
La experiencia lo marcó porque en ese momento todavía era voluntario y tenía poca preparación para enfrentar el impacto emocional de este tipo de situaciones.
Actualmente, explicó, la preparación psicológica también forma parte de la atención a los elementos. Algunas emergencias pueden relacionarse con experiencias personales o familiares y afectar la capacidad de un integrante para desempeñar determinada función.
El peligro puede estar donde nadie lo ve
Los bomberos deben evaluar la escena antes de intervenir. La revisión permite identificar cables, materiales peligrosos, fugas, estructuras inestables y otros riesgos.
En una fuga de gas, por ejemplo, deben analizar qué existe alrededor y cuáles son las condiciones que podrían provocar una explosión.
Por ello, Aguilar Aceves destacó que la capacitación no solamente permite saber qué hacer, sino también qué no hacer.
Una persona que intenta ayudar sin conocimientos puede incluso empeorar una emergencia. Por ejemplo, abrir una ventana durante un incendio puede permitir la entrada de oxígeno y alimentar el fuego.
“Déjennos pasar, puede haber una vida en juego”
Uno de los principales llamados del director es hacia los conductores y ciudadanos que se encuentran con una unidad de emergencia.
Pidió tener empatía y permitir el paso de ambulancias, vehículos de Bomberos, patrullas y otras unidades que atienden una emergencia.
Un vehículo de Bomberos puede transportar miles de litros de agua y tiene un peso considerable.
Si debe frenar porque otro conductor no le permite avanzar, recuperar la velocidad representa segundos adicionales.
Y en una emergencia, esos segundos pueden ser determinantes.
Una cinta de acordonamiento protege a la ciudadanía
El director también pidió respetar las cintas de acordonamiento colocadas en las zonas de emergencia.
Estas delimitan el área donde trabajan bomberos, paramédicos y otros cuerpos de auxilio.
Detrás de ellas puede haber cables energizados, riesgo de explosión, materiales peligrosos o estructuras inestables.
Aunque algunas personas consideren una molestia tener que cambiar de ruta, el objetivo del acordonamiento es evitar que alguien ingrese a una zona de riesgo.
El mensaje de los bomberos de Cancún
Oscar Aguilar Aceves pidió a la ciudadanía fomentar una cultura de respeto hacia las unidades de emergencia.
Si un ciudadano encuentra una ambulancia, un vehículo de Bomberos o cualquier unidad de auxilio, permitirle el paso puede significar ayudar a que llegue más rápido con una persona que necesita atención.
La emergencia no siempre puede verse desde afuera. Pero todos podemos contribuir a que quienes tienen la responsabilidad de atenderla lleguen a tiempo.