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agosto 22, 2026

ciencia

Gliese 12 b: ¿un mundo habitable cerca de la Tierra?

Redacción / Grupo Cantón

 

Gliese 12 b, exoplaneta cercano, sorprende por su tamaño y temperatura. Los científicos buscan determinar si tiene atmósfera y condiciones habitables.

 

Cancún.- Gliese 12 b se convirtió en uno de los exoplanetas más interesantes para estudiar posibles condiciones de habitabilidad fuera del Sistema Solar.

El planeta se encuentra a unos 40 años luz de la Tierra. Además, presenta un tamaño cercano al de nuestro planeta y Venus.

Sin embargo, los científicos todavía no pueden llamarlo una “segunda Tierra”. La principal incógnita consiste en determinar si Gliese 12 b tiene atmósfera.

Conocer su composición permitirá entender mejor las condiciones que existen en su superficie. También ayudará a evaluar si podría mantener agua líquida.

Gliese 12 b, un exoplaneta cercano

Gliese 12 b orbita una estrella enana roja ubicada en la constelación de Piscis.

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El planeta completa una vuelta alrededor de su estrella cada 12.8 días.

Además, recibe aproximadamente 1.6 veces más energía de su estrella que la Tierra del Sol.

Su temperatura superficial estimada ronda los 42 grados Celsius, pero ese cálculo supone que el planeta carece de atmósfera.

Por ello, esa cifra no permite determinar por sí sola si el mundo podría ser habitable.

La distancia entre Gliese 12 b y su estrella también llama la atención. El planeta se encuentra a apenas 7% de la distancia entre la Tierra y el Sol.

Aun así, su cercanía no significa necesariamente que resulte inhabitable.

La atmósfera podría cambiar por completo las condiciones de su superficie.

¿Qué se sabe sobre su temperatura?

La temperatura estimada representa un escenario sin atmósfera.

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Si Gliese 12 b posee una envoltura gaseosa, los gases podrían modificar considerablemente su temperatura.

Por ejemplo, una atmósfera con determinados componentes podría generar un efecto invernadero.

Ese fenómeno elevaría la temperatura superficial respecto al cálculo inicial.

Por eso, los investigadores buscan conocer qué gases rodean al planeta.

Esta información será clave para comprender su verdadero entorno.

La atmósfera, la gran incógnita

Hasta ahora, los científicos no saben si Gliese 12 b conserva una atmósfera.

Tampoco existe evidencia que permita afirmar que alberga vida.

Para estudiar esta posibilidad, los investigadores pueden analizar la luz de la estrella durante los tránsitos del planeta.

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Cuando la luz atraviesa una atmósfera, las moléculas absorben determinadas longitudes de onda.

Ese proceso genera una especie de huella química.

Los científicos pueden estudiar esas señales para identificar algunos de los gases presentes.

Así, la atmósfera se convierte en el principal objetivo de futuras observaciones.

¿Podría Gliese 12 b ser habitable?

El interés científico también surge por su semejanza con la Tierra y Venus.

Ambos planetas tienen dimensiones similares. Sin embargo, evolucionaron de manera completamente distinta.

La Tierra mantiene condiciones que permiten la existencia de agua líquida y vida.

Venus, en cambio, desarrolló una atmósfera extremadamente densa y temperaturas superficiales muy elevadas.

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Por ello, estudiar Gliese 12 b podría ayudar a entender por qué algunos mundos rocosos toman caminos evolutivos tan diferentes.

El Instituto de Astrofísica de Canarias destacó el valor del exoplaneta para realizar este tipo de comparaciones.

Una estrella que facilitó su detección

Gliese 12 es una estrella relativamente pequeña.

Tiene aproximadamente 27% del tamaño del Sol y cerca de 60% de su temperatura superficial.

Estas características facilitaron la detección del planeta.

Además, las enanas rojas pueden presentar una intensa actividad magnética.

Esa actividad puede afectar las atmósferas de los planetas cercanos e incluso contribuir a su erosión.

Sin embargo, las observaciones disponibles indican que Gliese 12 no presenta una actividad extremadamente intensa.

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Esta característica resulta favorable para futuras investigaciones.

TESS detectó la señal del planeta

El descubrimiento comenzó con información obtenida por la misión TESS de la NASA.

Los investigadores también realizaron observaciones desde la Tierra.

Entre los instrumentos utilizados destaca Carmenes, instalado en el Observatorio de Calar Alto.

También participó MuSCAT2, ubicado en el Telescopio Carlos Sánchez del Observatorio del Teide.

Los científicos utilizaron la técnica conocida como método de tránsito.

Este método permite detectar pequeñas disminuciones en el brillo de una estrella.

El descenso ocurre cuando un planeta pasa frente a ella.

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Los cambios periódicos permiten calcular características como el tamaño del planeta y su periodo orbital.

TESS identificó inicialmente la señal.

Después, otras observaciones permitieron estudiar y confirmar el exoplaneta.

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James Webb podría estudiar el exoplaneta

Las características de Gliese 12 b lo convierten en un candidato atractivo para el telescopio espacial James Webb.

Su relativa cercanía favorece las observaciones.

Además, su tamaño y sus tránsitos frente a la estrella ofrecen oportunidades para buscar señales atmosféricas.

Los científicos podrían utilizar esas observaciones para analizar la composición de su posible atmósfera.

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El objetivo será determinar qué gases rodean al planeta y cómo influyen en sus condiciones superficiales.

El descubrimiento también contó con participación de científicos españoles.

Investigadores del CSIC y del Instituto de Astrofísica de Canarias colaboraron en la caracterización del exoplaneta.

Carmenes ayudó a establecer límites sobre su masa.

Por su parte, MuSCAT2 aportó información adicional desde el Observatorio del Teide.

Por ahora, Gliese 12 b no puede considerarse una nueva Tierra.

Sin embargo, representa un laboratorio natural cercano para estudiar la evolución de los mundos rocosos.

Determinar si conserva una atmósfera será un paso fundamental.

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Su composición podría aportar nuevas pistas sobre una de las grandes preguntas de la astronomía: qué condiciones necesita un planeta para convertirse en un mundo habitable.

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