Durante años hemos hablado del potencial turístico de Quintana Roo. Quizá ha llegado el momento de hablar de algo más grande: su potencial logístico.
Y no porque debamos construirlo desde cero.
Sino porque, en buena medida, ya existe.
Cada año, el Aeropuerto Internacional de Cancún moviliza más de 30 millones de pasajeros y conecta de manera directa con decenas de ciudades en América y Europa. Quintana Roo sostiene una actividad económica turística superior a los 20 mil millones de dólares anuales, con estimaciones que la ubican cerca de los 23 mil millones de dólares en consumo directo e indirecto. Además, opera más de 130 mil habitaciones de hotel y abastece una de las mayores concentraciones de consumo turístico de América Latina.
Esa economía consume alimentos, bebidas, combustibles, medicamentos, equipos, tecnología, materiales de construcción, refacciones y mercancías de alto valor provenientes de todo el mundo.
La logística no es una actividad complementaria.
Es la columna vertebral que sostiene al turismo.
Por mar, el Puerto de Progreso moviliza más de 100 mil TEUs anuales. Sin embargo, medir su importancia únicamente por contenedores sería un error. También recibe combustibles, gas, granos, fertilizantes, maquinaria, materiales para construcción y carga de proyecto que abastecen a gran parte de la Península de Yucatán. Buena parte de esas mercancías provenientes de Asia dependen directa o indirectamente del Canal de Panamá para llegar a nuestra región.
Por aire ocurre algo similar.
Las estadísticas suelen medir toneladas. Pero la economía moderna se mide cada vez más por valor.
Una tonelada de acero puede valer alrededor de mil dólares. Una tonelada de langosta viva puede superar los 40 mil dólares. Una tonelada de medicamentos especializados puede alcanzar cientos de miles de dólares. Una tonelada de componentes electrónicos puede representar incluso más de un millón de dólares.
La pregunta correcta no es cuántas toneladas mueve Cancún.
La pregunta correcta es cuánto valor económico circula por Cancún.
Y ahí aparece Panamá.
Más de 13 mil embarcaciones cruzan anualmente el Canal de Panamá. Tocumen se ha consolidado como uno de los principales centros de conexión aérea del continente y Copa Airlines conecta más de 80 ciudades en más de 30 países. Panamá construyó una ventaja competitiva global a partir de su ubicación geográfica.
La Península posee activos igualmente estratégicos: Progreso como puerta marítima, Cancún como puerta aérea, Belice como conexión terrestre hacia Centroamérica y el Tren Maya como futura plataforma de integración regional.
Por separado son fortalezas.
Juntas pueden convertirse en una estrategia.
Por ello resulta oportuno impulsar una Mesa Logística Permanente Panamá–Península de Yucatán, integrada por los gobiernos de Panamá, México y Belice; los estados de Quintana Roo, Yucatán y Campeche; la Autoridad del Canal de Panamá; Copa Airlines; Tocumen; ASIPONA Progreso; aeropuertos, aduanas, navieras, aerolíneas, transportistas y organismos empresariales.
Los beneficios serían compartidos.
Panamá fortalecería el uso de Tocumen, el Canal y sus plataformas logísticas. Yucatán consolidaría a Progreso como puerto estratégico del sureste. Campeche ampliaría su integración energética e industrial. Quintana Roo diversificaría su economía, atraería centros de distribución, inversión extranjera, empleos especializados y nuevas fuentes de recaudación.
Incluso una captación marginal de nuevos flujos logísticos y comerciales asociados a esta integración podría representar cientos de millones de dólares adicionales en actividad económica para la región durante los próximos años.
El turismo seguirá siendo nuestro principal motor.
Pero la logística puede convertirse en nuestro segundo gran pilar económico.
Porque el futuro económico de la Península no depende únicamente de atraer más visitantes.
Depende de nuestra capacidad para conectar mercados, mover valor y construir una alianza estratégica entre Panamá, Belice y el sureste mexicano.
Panamá encontró en su geografía una ventaja competitiva.
La Península tiene la oportunidad de encontrar en la integración su próximo gran destino.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, porque el éxito ya lo tenemos.
English Version
For years, we have spoken about Quintana Roo’s tourism potential. Perhaps it is time to discuss something even greater: its logistics potential.
Not because it needs to be built from scratch.
But because, to a large extent, it already exists.
Every year, Cancun International Airport handles more than 30 million passengers and provides direct connections to dozens of cities across the Americas and Europe. Quintana Roo sustains a tourism economy worth more than $20 billion annually, with some estimates placing its direct and indirect economic activity closer to $23 billion. The state is also home to more than 130,000 hotel rooms and supports one of the largest tourism-driven consumer markets in Latin America.
That economy consumes food, beverages, fuel, pharmaceuticals, technology, construction materials, equipment, spare parts, and high-value goods sourced from around the world.
Logistics is not a complementary activity.
It is the backbone that sustains tourism.
By sea, the Port of Progreso handles more than 100,000 TEUs annually. Yet measuring its importance solely through container traffic would be a mistake. The port also receives fuel, gas, grains, fertilizers, machinery, construction materials, and project cargo that supply much of the Yucatán Peninsula. A significant share of these goods, particularly those originating in Asia, depend directly or indirectly on the Panama Canal to reach our region.
The same principle applies to air cargo.
Traditional statistics focus on tonnage. Modern economies increasingly focus on value.
One metric ton of steel may be worth around one thousand dollars. One metric ton of live lobster can exceed forty thousand dollars. A ton of specialized pharmaceuticals may be worth hundreds of thousands of dollars. A ton of electronic components can easily exceed one million dollars in value.
The right question is not how many tons Cancun moves.
The right question is how much economic value moves through Cancun.
And that is where Panama enters the conversation.
More than 13,000 vessels transit the Panama Canal each year. Tocumen International Airport has become one of the leading air connectivity hubs in the Americas, while Copa Airlines connects more than 80 cities across over 30 countries. Panama transformed its geography into a global competitive advantage.
The Peninsula possesses equally strategic assets: Progreso as its maritime gateway, Cancun as its air gateway, Belize as its land bridge to Central America, and the Maya Train as an emerging platform for regional integration.
Individually, these are strengths.
Together, they can become a strategy.
This is why the time has come to establish a Permanent Panama–Yucatán Peninsula Logistics Council, bringing together the governments of Panama, Mexico, and Belize; the states of Quintana Roo, Yucatán, and Campeche; the Panama Canal Authority; Copa Airlines; Tocumen International Airport; the Port of Progreso; airports, customs agencies, shipping lines, airlines, logistics operators, and business organizations.
The benefits would be shared.
Panama would strengthen the utilization of Tocumen, the Canal, and its logistics platforms. Yucatán would consolidate Progreso as the strategic port of southeastern Mexico. Campeche would deepen its energy and industrial integration. Quintana Roo would diversify its economy, attract distribution centers, foreign direct investment, specialized employment, and new sources of public revenue.
Even capturing a small additional share of regional trade and logistics flows could generate hundreds of millions of dollars in new economic activity across the region over the coming years.
Tourism will remain our primary economic engine.
But logistics can become our second great pillar of growth.
Because the future of the Peninsula will not depend solely on attracting more visitors.
It will depend on our ability to connect markets, move value, and build a strategic alliance between Panama, Belize, and southeastern Mexico.
Panama found a competitive advantage in its geography.
The Peninsula now has the opportunity to find its next great destiny through integration.
¡ Until next week, with new challenges and opportunities!
Fearlessly reaching the top, because we already have success.
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