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mayo 21, 2026

Voces

Mahahual, ¿el fin de una cultura empresarial de 50 años?

En los años 80, el empresario Román Rivera Torres acuñó la frase que definiría medio siglo de desarrollo en Quintana Roo: “Es mejor pedir perdón que permiso.” Con ese lema construyó Puerto Aventuras. Sin todos los permisos. Sin todos los estudios.

Y las autoridades, por complicidad o conveniencia, lo dejaron pasar. Desde entonces el modelo se repitió: construir primero, negociar después, y confiar en que la presión política acabaría torciendo a la autoridad.

Lo de Mahahual no es un caso aislado. Es el capítulo más reciente de una historia larguísima: la de un empresariado que aprendió a operar rompiendo reglas en nombre del bienestar de las familias.

El año pasado se canceló el cuarto muelle de cruceros de Cozumel. Este año, el Perfect Day de Royal Caribbean en Mahahual. Dos megaproyectos frenados por la misma razón: no respetaban el medio ambiente. Lo extraordinario no es la cancelación. Lo extraordinario es que ya no basta con tener capital y contactos.

Por eso vemos a las cámaras empresariales del sur declarar que Perfect Day era “un proyecto estratégico que diversificaría la economía”. Pero ¿cuál diversificación? Es exactamente lo que ya ocurre con los cruceros actuales, multiplicado por cinco.

Más basura. Más presión al acuífero. Más colapso de servicios. Y las mismas migajas de siempre. En el proyecto no hay inversión en drenaje, ni en agua potable, ni en infraestructura comunitaria. Los turistas estarían cautivos dentro del complejo. La derrama real en el pueblo, mínima.

Hablan de progreso, pero ofrecen el mismo modelo de hace cincuenta años. Llegar. Extraer. Dejar costos. Irse con las ganancias.

Lo que se necesita ahora no es titubeo. No es “a veces sí, a veces no” según haya presión social. Lo que se necesita es un criterio único, aplicado parejo, sin distinción de quién invierte ni de cuánto cabildeo traiga detrás.

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Esa es la certidumbre real, tanto para los empresarios responsables que sí quieren cumplir, como para las comunidades que llevan décadas pagando los costos de quienes no cumplen.

La frase de Rivera Torres marcó una época. Tal vez lo que estamos viendo sea el cierre de esa época.

Ya no basta con pedir perdón después.
Ahora hay que pedir permiso antes.
Y cumplir.

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