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mayo 31, 2026

Voces

La Fuerza de la Fe

El pasado fin de semana, Cancún fue sede de un evento que merece una reflexión más profunda que la simple noticia del día. Las “Noches de Gloria”, encabezadas por el pastor Cash Luna, reunieron a miles de personas. Diversas publicaciones señalaron que la asistencia esperada podría acercarse a las 20 mil personas durante las dos jornadas del encuentro.

Más allá de las creencias religiosas de cada quien, el evento permite observar un fenómeno que pocas veces analizamos con suficiente atención: el valor económico y social que pueden generar las comunidades organizadas alrededor de la fe.

Cuando miles de personas se movilizan desde distintos municipios de Quintana Roo, desde Yucatán, Campeche y otras regiones del país para participar en un encuentro de esta naturaleza, también se genera actividad económica. Se ocupan habitaciones de hotel, se utilizan servicios de transporte, se consumen alimentos, se realizan compras y se fortalece la economía local.

Si apenas una parte de los asistentes llegó desde fuera de Cancún, la derrama económica generada durante un solo fin de semana pudo representar varios millones de pesos para cientos de pequeños negocios, restaurantes, transportistas y prestadores de servicios.

Sin embargo, la reflexión más importante no está en el dinero.

Está en las personas.

Vivimos tiempos en los que constantemente hablamos de inseguridad, violencia, adicciones, salud mental y desintegración familiar. Son desafíos complejos que no pueden resolverse únicamente con más presupuesto, más infraestructura o más operativos de seguridad.

Las ciudades más fuertes del mundo han entendido que la seguridad también se construye desde la comunidad.

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Se construye cuando existen espacios de convivencia, redes de apoyo, participación ciudadana, acompañamiento familiar y sentido de pertenencia.

Por eso resulta importante observar con atención eventos que reúnen a miles de personas alrededor de valores, esperanza, solidaridad y comunidad, y que además se desarrollan en un ambiente pacífico, familiar y ordenado.

La fe no sustituye a las instituciones.

La fe no sustituye a las escuelas.

La fe no sustituye a la seguridad pública.

Pero sí puede convertirse en una aliada para fortalecer el tejido social que toda sociedad necesita para prosperar.

Y esto aplica para todas las expresiones religiosas.

Católicos, cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas y muchas otras comunidades forman parte de la riqueza humana de Quintana Roo. Todas tienen derecho a ejercer su fe en libertad. Todas contribuyen, desde distintos espacios, a la construcción de comunidad.

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Por ello, la libertad religiosa debe entenderse no solamente como una garantía constitucional, sino también como una oportunidad para fortalecer la convivencia, promover el respeto y generar bienestar.

En este sentido, resulta relevante que la gobernadora Mara Lezama acompañara parte de este encuentro y reconociera la importancia de este tipo de expresiones ciudadanas. Su presencia envía un mensaje claro: una sociedad democrática respeta todas las creencias y entiende que el desarrollo también pasa por fortalecer a las personas, a las familias y a las comunidades.

La Presidenta Claudia Sheinbaum ha planteado la construcción de un país con bienestar compartido y con derechos para todas y todos. La libertad religiosa forma parte de esos derechos. Pero también puede formar parte de una estrategia más amplia de cohesión social, participación ciudadana y fortalecimiento comunitario.

Quizá ha llegado el momento de ampliar nuestra visión.

Así como hablamos de turismo deportivo, gastronómico, médico o de reuniones, también debemos reconocer el potencial del turismo religioso. Un segmento que genera actividad económica, atrae visitantes y fortalece comunidades.

Porque cuando una sociedad es capaz de generar prosperidad económica y al mismo tiempo fortalecer su tejido social, no solamente crece.

Se vuelve más fuerte.

Más unida.

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Y más humana.

Ese es, quizá, la Fuerza de la Fe.

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