La opinión pública sobre Movimiento Ciudadano está dividida: mientras que sus críticos señalan el estancamiento y la falta de alianzas estratégicas, otros destacan su consolidación como la fuerza política de oposición con mayor crecimiento en el país
En Quintana Roo el ánimo que mantenía hace unas semanas al color naranja con la convicción de tener asegurado el triunfo en al menos tres municipios en 2027, hoy tiene sobresaltos y dudas con la salida de Jorge Portilla Mánica de las filas del partido en Tulúm.
Y es de reconocer que el ente que realizó la estrategia de enamorarlo y sumarlo a sus filas sin duda, es una buena jugada, lo que no cambia, ni cambiará es la referencia. Jorge Portilla es el personaje fallido de la política y del servicio público con cartera de funcionario inutilizado, con cargos sin trascendencia. Lo que si le sale bien es hacerlo mal, nunca queda bien con nadie, hace alianzas y termina enemistado, no tiene ni la capacidad de trabajo conjunto por que concluye con deficientes resultados, bajo el principal acto, la traición
Su historia es la de un hombre que ha vendido ser un estandarte de Tulum, siendo un multicolor según la conveniencia del momento, adicional a empresario de todo y remiedo de nada, pero la habilidad en negociar trepado en el velero no se le discute.
Jorge Portilla ha todo gobernante en turno ha presentado sus cartas credenciales de oportunista, cuando ya no tuvo cabida en el PRI, se encajó en el PAN, luego al PT para salir corriendo a Movimiento Ciudadano, del cual ya desertó.
Su carrera ha sido una sucesión de oportunidades malgastadas, utilizadas no para el bien común, son el bálsamo al trauma de querer gobernar Tulum.
EN EL OJO DEL HURACÁN.
Ha pasado ya una semana del registro de aspirantes a “La Coordinación de Defensa de la Cuarta Transformación” y quien se puso de inmediato a trabajar en ello es Ana Paty Peralta, con solida convicción de hacer lo que es la propuesta: informar y reafirmar el trabajo de Morena y lo hizo en Chetumal, la capital como arranque.
Quien considere que el trabajo de zapato y saliva para fortalecer esa defensa es sinónimo de multitudes en asambleas, el rumbo y propuesta están equivocados. Hay que recordar que es un proceso interno, dirigido a militantes y simpatizantes para fortificar la convicción y quien se sume a escuchar, el trabajo es hacerle de conocimiento.
La convocatoria no habla de proponer, agrupar, mostrar musculo y mucho menos denostar. Cuan equivocada está la idea de que no emplazó multitudes, no son los tiempos ni las formas. Ana Paty está asentando lo liderazgos territoriales