Ángel Canul / Grupo Cantón
Vecinos de la comunidad de San Francisco, en el municipio de Lázaro Cárdenas, iniciaron la construcción de una caseta de seguridad financiada por ellos mismos.
Lázaro Cárdenas.- Habitantes de la comunidad de San Francisco, han decidido tomar acciones para proteger a sus familias mediante la construcción de una caseta de seguridad privada financiada con recursos propios, debido a la creciente preocupación por los problemas de inseguridad que afectan a la región.
De acuerdo con información difundida en redes sociales, durante una visita se constató el avance de esta infraestructura impulsada por los propios ciudadanos, quienes buscan fortalecer la vigilancia y salvaguardar la integridad de los habitantes ante situaciones que consideran cada vez más preocupantes.
En el recorrido participó Gustavo Miranda González, empresario y activista quintanarroense, conocido por promover la cultura de la legalidad y la legítima defensa. Durante el encuentro, escuchó las inquietudes y demandas de pobladores que aseguran vivir bajo un clima de amenazas, extorsiones y presuntos cobros ilegales que afectan la tranquilidad y el desarrollo de sus comunidades.
Los habitantes señalaron que la falta de atención a estos problemas ha generado incertidumbre entre las familias, por lo que consideran necesario implementar medidas comunitarias que contribuyan a mejorar las condiciones de seguridad.
Además de abordar el tema de la inseguridad, la visita permitió dialogar con apicultores, maestras, maestros y liderazgos naturales de la zona maya, quienes coincidieron en la necesidad de que las autoridades escuchen y atiendan las demandas históricas de los pueblos originarios.
Entre las principales necesidades expuestas destacan el fortalecimiento de los servicios educativos y de salud, el mejoramiento de la infraestructura pública y la generación de oportunidades productivas que permitan impulsar el desarrollo económico de las comunidades.
Los participantes subrayaron que la zona maya no solicita privilegios especiales, sino atención efectiva a sus necesidades, respeto a sus derechos y soluciones concretas a los problemas que enfrentan día a día.
La construcción de la caseta de seguridad se ha convertido en un símbolo de organización comunitaria y de la búsqueda de alternativas para enfrentar los desafíos que aquejan a estas localidades del norte de Quintana Roo.