Manuel Baeza / Grupo Cantón
Mientras la ciudad presume hoteles de lujo y turismo internacional, una red de mercados sobre ruedas mueve cada semana millones de pesos, alimenta la economía popular y se convierte en el refugio laboral de quienes quedaron fuera del empleo formal.
Cancún.- Cada amanecer, antes de que el calor domine las calles de Cancún, vehículos comienzan a llegar a distintas regiones de la ciudad. En cuestión de horas, calles enteras se transforman en mercados improvisados donde se vende prácticamente de todo: frutas, verduras, ropa nueva y de segunda mano, herramientas, comida, juguetes, electrónicos, artesanías y hasta servicios de belleza. Detrás de cada lona instalada existe una historia de esfuerzo y supervivencia.
Lejos de la imagen turística que proyecta Cancún al mundo, los tianguis representan una de las economías más importantes de la ciudad. Son el punto de encuentro entre miles de comerciantes y consumidores que encuentran en estos espacios una alternativa para generar ingresos o estirar el presupuesto familiar.
En México, de acuerdo con el Inegi, alrededor del 55 por ciento de la población ocupada trabaja en la economía informal, y Cancún no es la excepción. Para miles de familias, instalar un puesto en un tianguis significa la diferencia entre llevar alimento a casa o quedarse sin ingresos.
Una economía que crece junto con Cancún
De acuerdo con Paloma Ortega, secretaria general de la Unión de Tianguis y Comerciantes Ambulantes de Quintana Roo, estima que cerca de tres mil comerciantes operan en alguno de los mercados sobre ruedas de la ciudad. Sin embargo, la red comercial es mucho más amplia y actualmente supera los 60 espacios itinerantes, distribuidos en prácticamente todas las regiones de Cancún.
Su crecimiento ha ido de la mano con la expansión urbana. Conforme surgieron nuevos fraccionamientos y colonias, también aparecieron nuevos tianguis para abastecer a la población de productos básicos a precios accesibles.
La importancia económica de este sector también queda reflejada en las cifras nacionales. La economía informal aporta 24.4 por ciento del Producto Interno Bruto del país, mientras que en Quintana Roo el comercio informal registró un crecimiento cercano al 31 por ciento durante 2024, superando el promedio nacional.
Mucho más que puestos de venta
Los tianguis son considerados el principal ingreso para miles de mujeres, adultos mayores, personas desempleadas y jóvenes emprendedores que encontraron en el comercio ambulante una oportunidad que difícilmente ofrece el mercado laboral formal.
La baja inversión inicial, la flexibilidad de horarios y la posibilidad de emprender sin grandes requisitos convierten a estos espacios en una puerta abierta para quienes buscan generar recursos rápidamente.
En los pasillos conviven vendedores de alimentos preparados, productores locales, comerciantes de ropa usada, artesanos y pequeños empresarios que han logrado consolidar negocios familiares con el paso de los años.
Historias como la de Noemí, madre soltera que vende comida casera para sostener a sus hijos; Doña Mily, quien complementa su pensión comercializando artículos de segunda mano; o Miguel, un joven que diversificó su negocio ofreciendo ropa y servicios de maquillaje, ilustran la realidad de miles de cancunenses.
Incluso existen familias como los May que han logrado convertir un pequeño puesto en un patrimonio. Algunos comerciantes afirman haber construido viviendas, financiado estudios universitarios de sus hijos o adquirido vehículos gracias a décadas de trabajo en los mercados sobre ruedas.
Una tradición que nació con Cancún
Los tianguis forman parte de la historia misma de la ciudad. Surgieron durante las décadas de los años setenta y ochenta, cuando Cancún apenas comenzaba a desarrollarse y era necesario abastecer de alimentos y productos básicos a los trabajadores que construían el destino turístico.
Con el crecimiento poblacional llegaron nuevos mercados y también la regulación municipal. Desde 1997 existe un reglamento para el comercio en la vía pública que establece las condiciones para su operación, mientras que la Dirección de Comercio en la Vía Pública supervisa su funcionamiento junto con las distintas uniones de comerciantes.
Actualmente existen mercados emblemáticos como los de las regiones 101, 94, 95, 228 y Villas del Mar, considerados entre los más grandes por la cantidad de puestos y visitantes que reciben cada semana.
Algunos llegan a reunir más de mil comerciantes en una sola jornada, convirtiéndose prácticamente en centros comerciales al aire libre recibiendo a más de 10 mil personas por cada jornada.
Un reconocimiento a décadas de trabajo
La relevancia social de los tianguistas llevó al Cabildo de Benito Juárez a institucionalizar el Día Municipal del Tianguista, aprobado el 9 de diciembre de 2025.
De acuerdo con José Gamaliel Cantó, director de Comercio y Servicios en la Vía Pública, la conmemoración se celebra el primer miércoles de mayo, como un reconocimiento al esfuerzo de miles de hombres y mujeres que durante décadas han sostenido la economía popular del municipio.
El acuerdo también representa un reconocimiento histórico a una actividad que ha acompañado el crecimiento de Cancún desde sus primeros años.
El reto de modernizarse sin perder su esencia
Aunque los tianguis continúan creciendo, enfrentan desafíos importantes. La competencia con cadenas comerciales, el comercio electrónico y la necesidad de mayor infraestructura obligan a replantear su futuro.
Especialistas consideran que estos mercados podrían convertirse en un atractivo complementario para el turismo, ofreciendo experiencias auténticas de gastronomía, artesanías y cultura popular que contrasten con la oferta tradicional de la zona hotelera.
Sin embargo, para lograrlo será necesario mejorar aspectos como seguridad, limpieza, imagen urbana, organización y espacios adecuados para su funcionamiento, sin afectar el carácter comunitario que los distingue.
Porque mientras Cancún continúa expandiéndose hacia un modelo de ciudad global, los tianguis siguen recordando el origen de la economía popular: un lugar donde el regateo, la convivencia y el trabajo diario mantienen vivo el sustento de miles de familias y demuestran que, detrás de cada puesto instalado al amanecer, existe una historia de esfuerzo que también forma parte del éxito de la ciudad.