Redacción/Grupo Cantón
La presidenta Claudia Sheinbaum calificó como “desafortunadas” las declaraciones del embajador de Estados Unidos en México y reiteró que ningún diplomático puede intervenir en asuntos internos del país.
Ciudad de México. Al puntualizar que un embajador extranjero en nuestro país “no puede tener una actitud injerencista”, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo evaluó las afirmaciones que hace unos días emitió el representante de Estados Unidos en México, Ronald Johnson: “Viéndolo a la distancia, hoy por lo menos podemos decir que son declaraciones desafortunadas”.
En la conferencia matutina, en medio de la polémica tras las acusaciones del Departamento de Justicia de Estados Unidos contra diez políticos y exfuncionarios mexicanos —entre ellos el gobernador en funciones de Sinaloa, Rubén Rocha— dadas a conocer ayer, la jefa del Ejecutivo insistió en la relevancia de defender la soberanía nacional.
El fin de semana, durante un acto en Los Mochis, Sinaloa, el emisario de la administración de Donald Trump aludió a que su gobierno podría procesar a funcionarios mexicanos sospechosos de vínculos con organizaciones del crimen organizado. Asimismo, señaló que la corrupción gubernamental representa un obstáculo directo para el desarrollo económico de México y que el pacto comercial trilateral incluye compromisos específicos en el combate a estos delitos.
A pregunta expresa sobre si estas declaraciones representan injerencia, la titular del Ejecutivo respondió: “Que cada quien lo califique. Pero toman una relevancia distinta esas declaraciones que hizo en Sinaloa frente a lo que pasó el día de ayer”.
Sheinbaum Pardo enfatizó que un embajador en México, independientemente del país (Estados Unidos, Francia, Ucrania, Irán, Cuba o Argentina), “no puede tener una actitud injerencista”.
Incluso, pidió a su equipo proyectar en la pantalla del Salón Tesorería de Palacio Nacional un fragmento de las memorias de Miguel de la Madrid, quien, a propósito del asesinato en México del agente de la DEA, Enrique Camarena, en 1985, alertó sobre la actitud injerencista de Washington y de su entonces embajador, John Gavin.
“Es muy importante el respeto mutuo; nosotros hemos sido muy respetuosos. Además, nuestro interés es mantener una relación de respeto, colaboración y entendimiento, pero debe quedar muy claro el respeto. México debe ser respetado por todas las naciones del mundo.
“Siempre, el papel de los embajadores debe basarse en el respeto mutuo. Hasta ahí. Tampoco nuestro objetivo será nunca establecer malas relaciones con el gobierno de Estados Unidos ni con sus embajadores, pero a la Presidenta le corresponde garantizar el respeto a la soberanía de México y el cumplimiento de las leyes”.
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