Redacción/Grupo Cantón
La Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas asegura que las condiciones impuestas por FIFA y Grupo Ollamani durante el Mundial afectan derechos adquiridos por décadas y denuncia posibles desacatos a resoluciones judiciales.
Ciudad de México.- La Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas mantiene una disputa legal con FIFA y Grupo Ollamani por las condiciones impuestas a los propietarios de palcos y plateas del Estadio Banorte durante el Mundial, así como por modificaciones al reglamento que, afirman, afectan derechos adquiridos desde hace varias décadas.
Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, Roberto Ruano, representante de la asociación, sostuvo que existe una controversia por el cumplimiento de resoluciones judiciales y por cambios que, según los propietarios, alteran las condiciones bajo las cuales adquirieron sus espacios.
Ruano señaló que los titulares cuentan con derechos vinculados a la propiedad de los palcos, entre ellos la posibilidad de vender, rentar o ceder los títulos, así como el uso de cajones de estacionamiento y el ingreso de alimentos y bebidas.
El representante afirmó que, durante el proceso de prerregistro para asistir a los partidos del Mundial, los propietarios debieron aceptar un reglamento cuyo contenido completo no estaba disponible en ese momento.
“Todos, de buena fe, firmamos y, cuando terminamos, dos semanas después misteriosamente apareció ese enlace con el nuevo reglamento, que afecta nuestros derechos por los siguientes 39 o 40 años que aún tienen de vigencia nuestros contratos”, declaró.
De acuerdo con Ruano, la controversia se encuentra actualmente en los tribunales. Explicó que un grupo de propietarios obtuvo medidas cautelares para garantizar diversos derechos durante los eventos mundialistas.
Entre esas medidas, dijo, se encuentra el acceso al estadio mediante la exhibición de los títulos de propiedad, sin necesidad de boleto, en aquellos casos en los que los dueños no pudieron completar el prerregistro o no tuvieron conocimiento de éste. También se incluyó el acceso vehicular y la posibilidad de ingresar alimentos y bebidas.
Afirmó que recientemente intentaron ingresar al inmueble con una orden judicial vigente, pero les fue negado el acceso.
“Los abogados del estadio, o de FIFA, no sabemos, ellos se presentaron y nos dijeron: ‘Somos abogados de aquí’. Nos negaron la entrada porque, según ellos, se rigen por las leyes de FIFA y no por las de México”, relató.
Según explicó, los propietarios consideran que la negativa constituye un desacato, pues sostienen que existen medidas cautelares vigentes emitidas por distintos juzgados. Añadió que ya promovieron las acciones legales correspondientes y esperan una resolución judicial.
El representante también expresó preocupación por las condiciones de acceso para las personas adultas mayores. Indicó que una parte importante de los propietarios adquirió los palcos durante la década de 1960 y que muchos enfrentan dificultades de movilidad.
“Más del 70 por ciento de los dueños o titulares de palcos son personas de la tercera edad”, afirmó.
Como ejemplo, mencionó el caso de su madre, propietaria del palco que utiliza su familia, quien decidió no asistir a los encuentros debido a las distancias que debe recorrer dentro del operativo de acceso al estadio.
Además del litigio sobre los derechos de uso, Ruano cuestionó los paquetes de alimentos y bebidas ofrecidos para la zona de palcos durante los partidos mundialistas.
De acuerdo con sus declaraciones, el paquete más económico tiene un costo aproximado de un millón de pesos para cinco partidos y está diseñado para 12 personas, mientras que la opción más costosa asciende a un millón y medio de pesos e incluye bebidas importadas.
“Nos dijeron que en la zona de palcos no habrá venta de alimentos y bebidas, ni siquiera de agua, que es un derecho humano. Pero, si quieren consumir algo, tienen la opción de comprar estos paquetes”, señaló.
La asociación representa a propietarios de alrededor de 750 palcos y cerca de 8 mil plateas. Según Ruano, el universo involucrado asciende a aproximadamente 15 mil asientos dentro del inmueble.
El conflicto ocurre en medio de diversas controversias relacionadas con la organización del Mundial en México, entre ellas las inconformidades de distintos sectores sociales que han aprovechado la atención internacional sobre el país para visibilizar sus demandas.
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