Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
En el marco del Día del Niño, la historia de Monse destaca el talento, disciplina y pasión de una joven bailarina de Cancún.
Cancún.- Cada 30 de abril, el Día del Niño se convierte en una oportunidad para mirar hacia las nuevas generaciones y reconocer en ellas no solo la alegría de la infancia, sino también la fuerza de su talento.
En Cancún, la celebración trasciende los festejos para enaltecer a niñas y niños que, desde distintas disciplinas, construyen con pasión y dedicación el presente cultural de la ciudad, recordándonos que el arte también se siembra desde la niñez.
La historia de Aylin Monserrat Garduza Tamay, de 12 años, estudiante de la primera generación de la Escuela de Iniciación Artística Asociada al INBAL, encuentra en la danza folclórica un lenguaje propio, uno que habla de identidad, constancia y amor por el arte.
Monse ha construido su camino con pasos firmes, guiada por la disciplina y una profunda admiración por la danza tradicional mexicana.
Lo que comenzó como un momento de asombro, al ver un grupo bailar folclor, se transformó en una vocación que, ocho años después, sigue creciendo con fuerza.
“Siempre pensé que quería ser como ellos”, recuerda. Desde entonces, el apoyo de su familia y la inspiración de sus maestros han sido fundamentales para sostener su formación, en la que el ensayo constante y la seguridad en sí misma son pilares esenciales.
La danza como forma de expresión
Desde muy pequeña, el escenario la recibió.
Su primera presentación, con apenas cinco años, fue en una boda, donde, siendo la más pequeña del grupo, compartió escena con jóvenes mayores.
Ese momento marcó el inicio de un recorrido que la ha llevado a explorar distintos estilos y presentarse en escenarios de Bacalar, Mérida, Felipe Carrillo Puerto y más, destacando especialmente en bailes de Yucatán, donde ha comenzado a interpretar piezas en solitario.
Su desarrollo no solo ha sido técnico, sino también sensible.
La figura de su maestra despertó en ella una visión más amplia del arte: una guía que no solo enseña pasos, sino que transmite conocimiento, historia y pasión.
Ahí nació otro de sus sueños: convertirse en maestra de danza folclórica, una que inspire como ella ha sido inspirada.
Formación artística en el INBAL
Su ingreso al Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura representó un paso significativo.
Seleccionada tras una convocatoria, Monse encontró un espacio donde puede expresarse libremente, conectar con sus emociones y fortalecer su identidad artística.
Para quienes comparten su edad y sus inquietudes, Monse tiene claro el mensaje:
“Todo se puede en esta vida, que nada ni nadie los detenga… es importante saber qué quieres para cumplir tus sueños”.
La seguridad, la disciplina, el trabajo en equipo y la constancia son, para ella, las claves del camino.
Su talento también ha sido reconocido por su comunidad.
Sueños que nacen desde la infancia
Recientemente, durante un ejercicio escénico en su escuela, fue elegida por sus propios compañeros como representante en el Encuentro Nacional de Escuelas de Iniciación Artística, a realizarse en julio en Aguascalientes, donde formará parte de la delegación que representará a Cancún en la disciplina de danza.
Monse baila con el cuerpo, pero también con la historia que carga cada zapateado, con la emoción que atraviesa cada giro y con la certeza de que el arte puede ser un camino de vida.
En este Día del Niño, su historia recuerda que los sueños, cuando se cultivan con pasión, encuentran siempre su escenario.

