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octubre 22, 2026

Voces

¿La salud es un derecho o un privilegio en la zona maya?

La comunidad de Felipe Carrillo Puerto se estremeció con la muerte de una bebé antes de nacer.

Melisa llegó con la esperanza de dar vida y con la confianza de recibir un acompañamiento profesional durante el parto. Llegó creyendo en el hospital del pueblo. No obstante, su bebé murió en su vientre, presuntamente por la falta de intervención especializada.

Llevamos años escuchando discursos, campañas, lonas coloridas sobre mejorar la salud de las mujeres embarazadas, sobre la prevención de la muerte materna y neonatal. Llevamos años escuchando que hay protocolos, que hay códigos. Y hoy, otra vez, volvió a suceder.

Por eso replanteamos la pregunta: ¿La salud es un derecho o un privilegio en la zona maya?

La pregunta viene al caso porque quien tiene los recursos suficientes para una emergencia, acude a un hospital particular, lleva puntual su control y la vida sigue.

No es la misma “suerte” para quien no tiene con qué. Para la gente de comunidad, la única opción es el Centro de Salud y el Hospital General. Y si ahí no hay garantías, como ocurrió con Melisa, se pierde la confianza. Se pierde todo, cuando deberían brindarnos seguridad, porque como dicen en el discurso, es un derecho, pero en la Zona Maya aún no se garantiza.

Algunas familias hasta tienen que hacer una “vaquita” para reunir para los medicamentos que el Centro de Salud no surte. Pero este caso no fue por falta de medicina, fue por falta de especialistas. Falta de ginecólogos. Y eso no lo decimos nosotros, lo reconoce el propio Director General del Hospital General.

Y entonces, ¿qué sigue?

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¿Cuántas mujeres embarazadas tendrán ahora miedo, preocupación, angustia ante este hecho que duele? ¿Cuántas tendrán que pensarlo dos veces antes de acudir al Hospital General a tener a sus bebés?

Porque en Carrillo las mujeres no están pariendo con seguridad, están pariendo con suerte.

Necesitamos personal médico capacitado y sensible, pero sobre todo, humano. Necesitamos que el derecho a la salud deje de ser un discurso bonito en una lona y se convierta en un médico de guardia, en un ginecólogo presente, en una vida salvada.

Que no nos acostumbremos a esa muerte. Que no se vuelva cifra, que no se normalice.

Porque mientras en la Zona Maya una mujer tenga que hacer vaquita para comprar su medicina o rezar para que haya especialista, la salud no será un derecho. Seguirá siendo un privilegio.

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