Psic. Danya Torres / Grupo Cantón
En estos días, las fotografías, las flores y los recuerdos nos invitan a pensar en quienes ya no están físicamente con nosotros.
Para algunas personas, el Día de Muertos es una celebración llena de significado; para otras, puede ser una fecha que despierta tristeza, nostalgia o una ausencia difícil de explicar.
El duelo no tiene una sola forma. Hay quienes encuentran consuelo al compartir anécdotas, visitar un lugar especial o preparar aquello que su ser querido disfrutaba.
Otras personas necesitan silencio, distancia o simplemente atravesar el día a su propio ritmo. Ninguna de estas maneras es incorrecta.
A veces creemos que recordar debería hacernos sentir únicamente alegría, o que después de cierto tiempo tendríamos que haber dejado de extrañar.
Sin embargo, el amor y la pérdida no siguen un calendario.
Podemos continuar con nuestra vida y, aun así, sentir que alguien nos hace falta.
Podemos sonreír al recordar y también llorar por lo que ya no será.
Recordar no significa quedarse atrapado en el pasado.
Significa reconocer que algunas personas dejaron una huella que sigue formando parte de nuestra historia.
Con el tiempo, el dolor puede cambiar: quizá ya no aparece con la misma intensidad, pero ciertos momentos, aromas, canciones o fechas pueden acercarnos nuevamente a la ausencia.
Si estos días son difíciles para ti, date permiso de sentir.
No tienes que participar en todas las tradiciones ni explicar por qué te duele.
Y si acompañas a alguien que está viviendo una pérdida, no necesitas encontrar las palabras perfectas; escuchar, respetar sus tiempos y estar presente puede ser suficiente.
Cada persona recuerda de manera distinta.
Lo importante es permitirnos hacerlo con cariño, sin exigencias y sin olvidar que también merecemos cuidado mientras aprendemos a vivir con la ausencia.
Psic. Danya Torres
Directora de Anavya
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