Fase 1. Planteamiento y definición del negocio
Identificación de la oportunidad: Consiste en detectar una necesidad, un problema del mercado o un área de mejora que el proyecto busca atender.
Naturaleza del proyecto: Define de manera clara el producto o servicio que se ofrecerá, así como su propuesta de valor y los beneficios que aportará al mercado.
Justificación: Expone la importancia y pertinencia del proyecto, sustentada en información del entorno social, económico y de mercado.
Fase 2. Objetivos del proyecto
Objetivo general: Establece la meta principal del proyecto, enfocada en demostrar su viabilidad técnica, comercial, legal y financiera, así como su rentabilidad.
Objetivos específicos: Define metas concretas relacionadas con los estudios de mercado, técnicos, legales y financieros que permitirán alcanzar el objetivo general.
Fase 3. Estudio de mercado y análisis del entorno
Análisis del sector: Examina el comportamiento de la industria, las tendencias del mercado y su impacto económico, social y regional.
Investigación y segmentación del mercado: Identifica el perfil del consumidor objetivo mediante variables demográficas, geográficas, psicográficas y socioeconómicas, así como su intención de compra, apoyándose en investigación documental y de campo.
Fase 4. Estudios de viabilidad
Viabilidad comercial y localización: Determina la macro y microlocalización más adecuada del proyecto, considerando factores como la demanda, la logística, la competencia y el acceso a proveedores.
Viabilidad legal y normativa: Verifica el cumplimiento de las disposiciones legales aplicables, incluyendo permisos, licencias y obligaciones en materia laboral, fiscal, ambiental y civil.
Viabilidad técnica: Define la capacidad instalada, los procesos operativos, la tecnología requerida y la inversión inicial, incluyendo activos fijos, capital de trabajo y gastos preoperativos.
Fase 5. Análisis financiero y modelado de escenarios
Tasa de Rendimiento Mínima Aceptable (TREMA): Determina la rentabilidad mínima requerida por los inversionistas, considerando el costo de capital y el nivel de riesgo del proyecto.
Proyecciones financieras: Estima los ingresos, costos, gastos operativos y flujos de efectivo en un horizonte de entre cinco y diez años.
Evaluación financiera de escenarios: Analiza el comportamiento del proyecto bajo escenarios optimista, esperado y pesimista mediante indicadores financieros como:
- VAN (Valor Actual Neto): Mide el valor que genera el proyecto por encima de la tasa mínima de rendimiento requerida.
- TIR (Tasa Interna de Retorno): Indica el porcentaje de rentabilidad esperado del proyecto.
- CAE (Costo Anual Equivalente): Facilita la comparación de alternativas de inversión mediante la anualización de sus costos.
Fase 6. Análisis de sensibilidad y conclusiones
Análisis de sensibilidad y riesgo: Evalúa el impacto que tendrían las variaciones en variables críticas, como ventas, costos de insumos, precios o demanda, sobre la rentabilidad del proyecto.
Toma de decisiones: Integra los resultados obtenidos en todas las etapas para emitir una conclusión sobre la viabilidad del proyecto y determinar si representa una inversión conveniente para los accionistas.
Luz Castillo
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