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agosto 30, 2026

Voces

Magnolias: cultura que une

Más de 70 mujeres, siete generaciones, meses de ensayos y 660 butacas llenas. Se llaman Magnolias y quizá estén demostrando algo que durante años nos hemos negado a reconocer: Cancún sí tiene cultura. Lo que todavía no hemos aprendido es cuánto vale.

Magnolias comenzó su etapa actual en 2023 con apenas 10 mujeres. Detrás está la visión y perseverancia de Edgar González Salzmann, director coral con más de 30 años de experiencia, que entendió que cantar podía convertirse también en comunidad. En enero de este año ya eran alrededor de 60 y para agosto más de 70 subieron al escenario del Teatro de la Ciudad. El 27 de agosto volvieron a colgar el “sold out”: 660 localidades.

Pero Magnolias no está sola.

En 2024 Cancún registró más de 507 mil participaciones en actividades culturales. En 2025 fueron 751 eventos vinculados a 64 proyectos, con más de 546 mil participaciones entre habitantes y visitantes. La Muestra Nacional de Teatro reunió 16,200 asistentes; el Teatro de la Ciudad superó 25 mil espectadores y el Encuentro Cultural Interescolar convocó a más de 600 alumnos.

Entonces quizá deberíamos dejar de preguntarnos si Cancún tiene cultura y comenzar a preguntarnos qué vamos a hacer con ella.

Tenemos pintores, escultores, músicos, escritores, bailarines, actores, artesanos y creadores viviendo aquí. Tenemos raíces mayas, influencia caribeña y expresiones llegadas de todo México. Tenemos talento, público y millones de turistas a quienes podemos ofrecer mucho más que sol y playa.

En México, la cultura genera alrededor de 865 mil millones de pesos al año, representa 2.8% del PIB y sostiene aproximadamente 1.43 millones de empleos. Si Benito Juárez alcanzara simplemente ese peso cultural promedio, estaríamos hablando de un ecosistema equivalente a más de 7 mil millones de pesos anuales.

Mérida demuestra que se puede avanzar más: su economía cultural ronda el 6.2% y dispone, proporcionalmente, de unas seis veces más teatros y centros culturales que Cancún. No se trata de copiarla, sino de entender el mensaje: la cultura puede convertirse en economía.

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En 2025 Benito Juárez presupuestó 65.5 millones de pesos para su Instituto Municipal de Cultura y las Artes, menos del 1% del presupuesto. La discusión no debería ser sólo gastar más, sino invertir mejor y medir el retorno.

Y aquí también hay que reconocer la apuesta de la gobernadora Mara Lezama por colocar la cultura, nuestras raíces y la identidad dentro de la agenda pública de Quintana Roo. El siguiente paso puede ser todavía más ambicioso: convertir esa política cultural en una herramienta medible de desarrollo económico, turístico y social.

Imaginemos más Magnolias. Orquestas infantiles, compañías de teatro, coros escolares, danza, literatura, pintura, escultura y centros culturales en nuestras colonias. Después conectemos esa producción con hoteles, restaurantes, congresos, parques, plazas y experiencias turísticas.

Cada función mueve músicos, técnicos, iluminación, sonido, vestuario, fotografía, publicidad, transporte, alimentos y consumo alrededor del espectáculo. Eso también es economía.

Pero existe otra utilidad que no aparece inmediatamente en una cuenta bancaria.

Una niña aprendiendo música desarrolla disciplina. Una familia en el teatro comparte tiempo. Un joven participando en arte encuentra pertenencia. Una mujer ensayando cada semana se construye a sí misma y construye relaciones con otras mujeres.

La cultura fortalece tejido social, convivencia y factores protectores frente a conductas de riesgo. No significa que abrir un teatro automáticamente reduzca delitos o adicciones. Significa entender que reconstruir comunidad también forma parte de prevenirlos.

Y prevenir tiene valor. Cada joven alejado de una adicción, cada espacio público recuperado, cada familia integrada y cada comunidad fortalecida puede representar menores costos futuros en atención social, salud y seguridad.

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Cancún es una ciudad joven. Durante décadas recibimos familias de prácticamente todo México. No llegamos sin cultura: llegamos con muchas culturas y juntos estamos construyendo una nueva.

Magnolias puede ser una muestra de ella.

Setenta mujeres pueden llenar 660 butacas. Ahora imaginemos una ciudad entera haciendo lo mismo.

Porque invertir en cultura no significa pagar para entretenernos. Significa producir economía, atraer turismo, integrar familias, recuperar comunidad y conseguir que dejemos de decir solamente “vivo en Cancún” y podamos decir con orgullo:

“Yo soy de Cancún”.

Eso se llama arraigo.

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