Qué fácil resulta hablar de protección a las víctimas, de perspectiva de género y de cero tolerancia a la violencia cuando el problema está afuera. Lo complicado viene cuando toca mirar hacia adentro.
Y eso es justamente lo que está pasando en la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas de Quintana Roo. Uno de sus asesores jurídicos fue detenido el pasado 5 de julio y enfrenta un proceso por presunta violencia familiar contra su expareja. Que quede claro: será un juez quien determine si es culpable o no. Pero mientras eso sucede, hay otra historia que también merece atención.
El Colectivo Xtabay acusa a la CEAVEQROO de proteger al asesor y señala que otra abogada de la misma institución habría intervenido en su favor. Y la Comisión, callada. No sé ustedes, pero resulta difícil entender que una dependencia creada precisamente para acompañar a las víctimas no tenga nada que decir cuando los cuestionamientos apuntan hacia su propia casa.
Nadie está pidiendo que condenen públicamente al acusado. Tampoco que se pasen por alto sus derechos. Pero explicar qué hizo la Comisión cuando conoció el caso, si tomó alguna medida o cómo evitó posibles conflictos de interés no parece una exigencia fuera de lugar. Porque para discursos estamos sobrados.
En Quintana Roo hemos visto demasiadas veces cómo funcionan estas cosas: se guarda silencio, se espera a que pasen los días y se confía en que otra noticia termine ocupando los titulares. Tal vez eso ocurra también esta vez, pero la pregunta seguirá ahí: ¿de qué lado está una institución encargada de defender a las víctimas cuando el señalado trabaja dentro de ella?
La CEAVEQROO puede aclararlo. Debería hacerlo. Porque cuando una institución encargada de proteger a las víctimas guarda silencio ante lo que ocurre dentro de su propia casa, la duda es inevitable.
¿A quién está protegiendo realmente?
Serendipia: mirar distinto para entender mejor.
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