Síguenos

¿Qué estás buscando?

agosto 12, 2026

Voces

Apocalipsis Ambiental

Hay algo que me preocupa y cada vez resulta más difícil ignorarlo: en Quintana Roo estamos desmontando, rellenando y transformando nuestros espacios naturales como si fueran infinitos.

El corredor entre Cancún e Isla Blanca, en el municipio de Isla Mujeres, está en la mira de vecinos y ambientalistas por la tala de árboles y mangle relacionada con el proyecto para conectar esta zona con el aeropuerto de Cancún.

Y sí, necesitamos infraestructura. Pero también necesitamos preguntarnos cuánto estamos dispuestos a sacrificar para hacerla.

El mangle no apareció ahí por casualidad. Es parte de un ecosistema que protege la costa y da refugio a muchas especies. Una vez que lo quitamos, no se recupera simplemente porque plantemos algunos árboles en otro sitio.

En Puerto Morelos, la presión inmobiliaria vuelve a poner el mismo tema sobre la mesa. El proyecto de Grupo Mirador contempla un nuevo complejo habitacional y el desmonte de una superficie que preocupa a quienes defienden la zona.

Pero quizá nada explica mejor lo que está pasando que una imagen: familias de monos araña buscando refugio entre las casas de los vecinos porque su propio hábitat está desapareciendo. Eso debería decirnos algo.

No estamos hablando solamente de árboles. Estamos hablando de animales que están perdiendo el lugar donde vivían.

Y en Playa del Carmen, habitantes del fraccionamiento Palmas 2 protestaron contra el desmonte de un predio donde el Gobierno Federal proyecta construir el Centro Comunitario “México Imparable”. Dicen que no fueron consultados y piden conservar uno de los pulmones verdes de la zona.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Tres municipios, tres casos distintos y una misma preocupación: ¿hasta dónde vamos a permitir que avance el concreto?

No estoy en contra del desarrollo,seria absurdo. Quintana Roo necesita crecer, generar vivienda, empleos e infraestructura. Pero crecer no debería significar arrasar con todo lo que encontramos en el camino.

Porque además hay una contradicción que no podemos seguir ignorando: presumimos nuestra selva, nuestros manglares, nuestra fauna y nuestras playas para atraer turistas, mientras poco a poco vamos acabando con aquello que vienen a buscar.

Tal vez el verdadero apocalipsis ambiental no sea una catástrofe repentina. Tal vez sea esto que estamos viendo ahora, poco a poco, mientras nos acostumbramos.

Y cuando finalmente nos demos cuenta de lo que perdimos, no habrá permiso, inversión ni proyecto que pueda devolvernos el Quintana Roo que dejamos desaparecer.

Únete a nuestro canal de noticias por WhatsApp:

https://chat.whatsapp.com/J8gzrPrDUN99uHdiSvRrcO 

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Te puede interesar