Santiago Rodas / Grupo Cantón
Habitantes de colonias como Villas Otoch aseguran que la inseguridad ha modificado sus hábitos diarios. Evitan salir de noche, cambian sus rutas, adelantan el cierre de negocios y limitan las actividades al aire libre por temor a la delincuencia.
Cancún.- La vida cotidiana de cientos de familias en Cancún ya no es la misma. En colonias como Villas Otoch, en la Región 247, el temor a los asaltos, robos, ataques armados y otros hechos violentos ha modificado la forma de vivir de los habitantes, quienes aseguran que ahora evitan salir de noche, cambian diariamente sus rutas de traslado, adelantan el cierre de sus negocios y limitan las actividades al aire libre por miedo a convertirse en víctimas de la delincuencia.
Lo que alguna vez fue un fraccionamiento lleno de niños jugando en los parques y familias conviviendo en las banquetas, hoy luce distinto. Al caer la tarde, las calles comienzan a vaciarse, los comercios bajan sus cortinas más temprano y los vecinos prefieren permanecer dentro de sus viviendas.
La sensación de inseguridad se ha convertido en parte de la rutina diaria.
Una madre que nunca volvió a despedirse de su hijo
Entre las historias que reflejan el impacto de la violencia está la de una madre de familia, residente de Villas Otoch, quien pidió mantener en reserva su identidad.
Con la voz entrecortada recuerda el día en que perdió a uno de sus hijos, un adolescente de aproximadamente 17 años que trabajaba en una recicladora de metales cercana al Centro de Retención Municipal “El Torito”.
Según relata, el joven había salido como cualquier otro día para cumplir con su jornada laboral cuando un ataque armado terminó arrebatándole la vida.
“Siempre se despedía de mí antes de salir. Ese día discutimos por algo sin importancia y ya no nos despedimos. Es un recuerdo que me pesa todos los días“, expresó entre lágrimas.
La mujer asegura que su hijo trabajaba para ayudar económicamente en el hogar y que, aunque le preocupaban algunas de sus amistades, nunca dejó de insistirle para que se alejara de personas que pudieran ponerlo en riesgo.
Años después, asegura que el dolor continúa intacto y que la inseguridad cambió para siempre la tranquilidad de su familia.
“Ahora cambié mis rutas por miedo“
Otra de las voces es la de Verónica, habitante de la Región 247.
Afirma que nunca ha sido víctima directa de un delito, pero asegura haber presenciado numerosos robos y asaltos.
“Ya no paso por las mismas calles. Dependiendo de la hora cambio de ruta porque me da miedo que me quiten la motocicleta o me asalten.”
Relata que cuando vecinos llaman al número de emergencias 911 para solicitar apoyo, consideran que las patrullas tardan demasiado en llegar.
“Cuando llegan, muchas veces el responsable ya escapó.”
Verónica considera que una respuesta más rápida de las autoridades ayudaría a prevenir delitos y evitar que algunos ciudadanos intenten hacer justicia por su propia mano.
“Hace falta más profesionalización“
David, otro residente entrevistado, considera que Cancún enfrenta un importante reto en materia de seguridad.
“Necesitamos mayor presencia policiaca y elementos mejor preparados.”
Añade que la participación ciudadana también resulta indispensable para recuperar la tranquilidad.
“Los vecinos debemos organizarnos, cuidarnos entre nosotros y denunciar.”
Aunque reconoce que en algunas temporadas observa más patrullajes, considera que todavía existen zonas donde la vigilancia resulta insuficiente.
Testimonio sobre un presunto abuso
Otra vecina, identificada como Irma, narró un incidente que, según su versión, involucró a elementos policiacos.
De acuerdo con su testimonio, un familiar fue revisado por policías y posteriormente denunció el retiro de algunas de sus pertenencias.
Debido a la ley; Para que exista justicia, siempre debe haber pruebas, como videos, fotografías o cualquier otro elemento que permita comprobar los delitos presuntamente cometidos por los uniformados.
Las palabras o los calificativos, por sí solos, no constituyen evidencia suficiente para sustentar señalamientos de este tipo contra autoridades policiales, como una posible conducta de cohecho.
Por ello, la ley establece que, hasta el momento, no existe información oficial que confirme dicho señalamiento ni sobre la presentación de una denuncia formal relacionada con esos hechos.
Comercios también modifican horarios
El impacto de la inseguridad también alcanza al sector comercial.
Vecinos afirman que diversos establecimientos de la zona han reducido sus horarios de atención para disminuir riesgos durante la noche.
Algunos propietarios prefieren cerrar antes del anochecer debido al temor de robos o asaltos.
De acuerdo con testimonios de comerciantes y vecinos, ante el incremento de la inseguridad algunos establecimientos han optado por instalar cámaras de videovigilancia con recursos propios para proteger sus negocios y disuadir la comisión de delitos.
Sin embargo, los afectados señalaron que en algunos casos elementos de corporaciones estatales y agentes federales han acudido a los establecimientos para solicitar el retiro de dichos equipos, al considerar que podrían estar vinculados con actividades de la delincuencia organizada o utilizarse para monitorear los recorridos habituales de las patrullas.
Trabajadores consultados señalaron que la disminución de clientes durante la noche también influye en esta decisión.

Mientras unos pequeños negocios bajan la cortina, otros apuestan por nuevos proyectos; la pregunta entre los residentes persiste: ¿terminarán convirtiéndose en negocios fantasma?
Las familias dejaron de salir…
Los parques permanecen con menor actividad durante las noches…
Muchas familias aseguran que ya no permiten que sus hijos jueguen después del atardecer y han dejado de acudir a reuniones o convivencias nocturnas.
La recomendación entre vecinos es evitar caminar solos, no portar objetos de valor a la vista y mantenerse comunicados mediante grupos vecinales.
Hechos recientes mantienen la preocupación
La percepción de inseguridad también se alimenta de los hechos registrados en los últimos días.
Voces de los habitantes
- “Ya no paso por las mismas calles; cambio mi ruta por miedo a que me asalten.” — Verónica.
- “Necesitamos más presencia policiaca y elementos profesionales.” — David.
- “Ese día ya no me despedí de mi hijo; es un dolor que llevo todos los días.” — Madre de una víctima.
Mientras Cancún continúa siendo uno de los destinos turísticos más importantes de México, en diversas colonias populares la realidad cotidiana es distinta. Para numerosos habitantes, la inseguridad no sólo representa una estadística o un hecho aislado: ha transformado su forma de vivir.
Salir de noche, caminar por determinadas calles, permitir que los hijos jueguen en los parques o mantener abierto un negocio hasta altas horas se han convertido en decisiones marcadas por el temor. Los vecinos coinciden en que recuperar la tranquilidad requerirá mayor presencia policial, respuesta oportuna ante las emergencias sin traba, investigación de los delitos y una participación activa de la ciudadanía para fortalecer la prevención y la denuncia.
- Pocas actividades se registran en áreas públicas por la inseguridad
- Vecinos reportan la falta de interés por autoridades por servicios de emergencia del 911

