Roberto Lemus/Grupo Cantón
La elaboración de artesanías con coral negro continúa en Tulum gracias al trabajo de un solo artesano, quien enfrenta restricciones legales para obtener la materia prima.
Tulum.- La elaboración de artesanías con coral negro sigue siendo parte del patrimonio cultural de Tulum, aunque esta tradición sobrevive únicamente gracias al trabajo de unos cuantos artesanos, e incluso uno de ellos asegura ser el único que continúa desarrollando este oficio en el municipio.
El artesano Lázaro explicó que actualmente la actividad enfrenta importantes desafíos, principalmente por las estrictas regulaciones para obtener la materia prima y la disminución de personas dedicadas a este tipo de artesanía, situación que ha provocado que las piezas se elaboren casi exclusivamente bajo pedido.
El artesano señaló que el coral negro no puede extraerse libremente, ya que es necesario realizar los trámites correspondientes en Cozumel y contar con los permisos y guías oficiales para adquirir la materia prima de manera legal.
Destacó que cumplir con estos requisitos permite preservar el recurso y continuar elaborando piezas dentro del marco legal.
Lázaro recordó que hace algunos años el coral negro era mucho más utilizado en la región; sin embargo, las restricciones en su aprovechamiento y el abandono del oficio por parte de otros artesanos han reducido considerablemente esta actividad.
A pesar de ello, aseguró que continúa trabajando este material con el objetivo de preservar una tradición artesanal que forma parte de la historia e identidad de Tulum.
Además de la dificultad para conseguir coral negro, el artesano explicó que el mercado también evolucionó con la llegada de una amplia variedad de piedras semipreciosas y minerales como:
- Cuarzos.
- Amatistas.
- Jades.
- Turquesas.
- Ámbar.
- Perlas.
Estos materiales actualmente tienen mayor demanda entre artesanos y compradores.
Actualmente, las artesanías de coral negro se realizan únicamente bajo pedido para clientes que conocen el valor y la exclusividad de este material.
Lázaro indicó que un collar puede costar entre cuatro y cinco mil pesos, dependiendo del tamaño y de la calidad del coral utilizado.
Añadió que la mayoría de sus compradores son mexicanos interesados en adquirir una pieza elaborada mediante una técnica artesanal que con el paso de los años se ha vuelto cada vez más escasa en Tulum.
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