Redacción / Grupo Cantón
Una colección fotográfica tomada en 1936 durante la fiesta tradicional de Tixcacal Guardia regresó desde el Wereldmuseum de Leiden para ser resguardada en la comunidad.
Felipe Carrillo Puerto.— En el marco de la fiesta tradicional en honor a la Virgen de la Concepción, Tixcacal Guardia vivió un momento de gran valor cultural para el pueblo maya masewal.
Durante la celebración, la comunidad recibió una colección de fotografías históricas.
El archivo regresó desde museos europeos. Las imágenes permanecían en el Wereldmuseum de Leiden.
La fotógrafa Helga Larsen tomó las imágenes en 1936. Lo hizo durante la misma fiesta patronal.
Las fotografías permanecieron más de nueve décadas en el extranjero. Ahora regresaron al lugar donde Larsen las capturó.
Un archivo que vuelve a su comunidad
Ángel Sulub entregó la colección en representación de la Casa de la Memoria de Dzulá. Este espacio cultural, comunitario y autónomo trabajó en la recuperación del archivo histórico.
El general del centro ceremonial, Don Hilario Pat Chan, recibió el acervo. El acto contó con la participación de integrantes del Centro Ceremonial Maya de Tixcacal Guardia.
También acudieron oficiales, comandantes, sargentos, capitanes y otros integrantes del centro ceremonial.
Entre los asistentes estuvo Octavio Camal Chablé, integrante de esta comunidad ceremonial.
A partir de ahora, la iglesia de Tixcacal Guardia resguardará el archivo fotográfico. Las imágenes permanecerán ahí como parte de la memoria colectiva del pueblo maya.
Fotografías que documentan una historia
El regreso de las imágenes tiene un significado especial. Helga Larsen las capturó durante una celebración tradicional hace aproximadamente 90 años.
Las fotografías permiten recuperar parte de la memoria visual de aquella época. Además, devuelven ese registro al territorio donde surgió.
De esta forma, el archivo deja de permanecer únicamente en un museo extranjero. Ahora vuelve a la comunidad que aparece en sus registros.
Para Tixcacal Guardia, el regreso también representa una oportunidad. La comunidad podrá preservar estas imágenes y transmitir su historia a las nuevas generaciones.
El acervo también conserva elementos de sus tradiciones y de su identidad. Por ello, su regreso adquiere un valor que va más allá de las fotografías.
Un acto de restitución y memoria
El retorno de la colección representa un acto de restitución comunitaria y memoria colectiva.
En 1936, Xcacal Guardia se erigía como el último bastión de resistencia de los mayas masewales. La comunidad defendía su autonomía y su identidad.
Por ello, la recuperación de las fotografías tiene una dimensión que supera su valor documental. Las imágenes regresaron al territorio donde fueron capturadas.
Ahora vuelven a encontrarse con la comunidad y con su memoria. También se relacionan nuevamente con las personas que forman parte de esta historia.
La iglesia de Tixcacal Guardia resguardará el acervo. Así, las fotografías mantendrán su vínculo con el pueblo maya y con una celebración que continúa formando parte de su vida cultural.
Las imágenes fueron capturadas en 1936. Después de más de 90 años, regresaron a Tixcacal Guardia. Ahora forman nuevamente parte de la memoria viva de la comunidad.
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