Manuel Chan Uicab / Grupo Cantón
Comunidades chicleras de Quintana Roo y Campeche iniciarán la temporada 2026-2027 de extracción de chicle natural, una actividad ancestral que mantiene su vínculo con la selva maya
FCP.— Don Severo Tun es uno de los pocos maestros chicleros activos de la comunidad de Xhazil Sur. Durante la temporada pasada logró comercializar 500 kilos de marquetas de chicle natural y este año espera superar esa cantidad, aunque reconoce que la producción dependerá de las condiciones climáticas.
Está por iniciar la temporada 2026-2027 de aprovechamiento del chicozapote, en la que chicleros y chicleras de diversas comunidades mayas de Quintana Roo y Campeche regresarán a la selva para realizar la extracción de la savia utilizada en la elaboración de chicle natural.
Para Don Severo, esta actividad no consiste únicamente en afilar el machete e internarse en la selva; requiere subir al árbol de chicozapote, realizar los cortes adecuados, llevar a cabo el proceso de cocción y posteriormente elaborar las marquetas, labores en las que participa toda la familia.
Producción de chicle natural dependerá del clima y permisos forestales
El maestro chiclero explicó que durante el año pasado el consorcio chiclero Chicza adquirió el kilogramo de chicle natural a 170 pesos, mientras que cada marqueta tiene un peso variable dependiendo del proceso de elaboración.
“Empecé a cortar chicle desde joven, cuando no había muchas opciones de trabajo, además me gusta”, comentó Don Severo Tun, quien mantiene viva una práctica heredada durante generaciones.
Señaló que actualmente muchos campesinos consideran esta actividad como una alternativa económica adicional, aunque lamentó que cada vez sean menos los jóvenes interesados en aprender el oficio, pese a los esfuerzos para transmitir estos conocimientos mediante programas de capacitación y becas.
“Es bueno porque no se debe olvidar, pero deben aprender bien, para que no vayan a la selva sólo a perder el tiempo”, expresó en su lengua materna.
Jóvenes, el nuevo reto para conservar la actividad chiclera
Para la temporada 2026-2027 se estima una producción aproximada de 50 toneladas de chicle natural, producto que tendrá como destino el mercado japonés. Sin embargo, el volumen final dependerá de factores como el clima, los permisos forestales y la participación de las y los productores mayas.
El año pasado, esta actividad recibió el reconocimiento del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) mediante la identificación geográfica “Chicle Maya de Quintana Roo y Campeche”, una distinción que otorga identidad, protección y valor agregado a un producto ligado a la tradición ancestral de las comunidades chicleras.
Actualmente, las y los chicleros mantienen esta actividad en comunidades de los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Othón P. Blanco y José María Morelos, en Quintana Roo, así como en localidades del estado de Campeche.