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9 noviembre, 2022

México

Con dolor y coraje se despiden de Guillermo en Badiraguato

Sinaloa

Con dolor, indignación y la exigencia de que se haga justicia, le dieron el último adiós a Guillermo, el niño de 6 años que murió en el Hospital Pediátrico el pasado viernes tras haber permanecido en coma varios días.

Memito, como algunas personas le llamaban ayer en su funeral, ingresó al hospital el día 2 de noviembre por diversas lesiones que traía en varias partes de su cuerpecito, sobre todo en su cabecita; tras revisarlo, personal del nosocomio consideró que sus lesiones podrían ser derivadas de violencia familiar, por lo que se reportó el caso a las autoridades correspondientes.

En un ataúd blanco yacía ayer el cuerpo inerte de Guillermo, el cual estaba vestido con un trajecito sastre y una camisa rosa. “Parece que está dormidito”, dijo una señora que se acercó para verlo por última vez. 

El rostro del niño lucía sereno y un tanto angelical, lo que daba un poco de consuelo a quienes lo amaron, porque era como si el niño les quisiera decir “ya estoy descansando en paz, ya estoy lejos de cualquier sufrimiento y a salvo de toda maldad”.

En Badiraguato, tanto familiares como pobladores en general, exigen a las autoridades dar a conocer las causas de muerte del niño. Para algunos familiares no hay de otra: sufrió golpes por parte de una persona que convivía con su mamá, pero por una extraña razón ella no quiere decir qué sucedió. Por más que le preguntan, no responde; es como si no asimilara que su hijo está muerto.

Era muy tranquilo

Personas que conocieron a Guillermo lo describieron como un niño tranquilo, obediente y fue muy querido en el kínder. 

Su corta vida no fue fácil, sufrió muchas carencias, hubo quienes aseguraron que en ocasiones lo vieron comer sólo tortillas duras y le compraban algo. Era huérfano de padre, y su madre no podía cubrirle todas sus necesidades, como vestido, calzado o buena alimentación. Nunca llevaba dinero para gastar en la escuela, y una maestra era quien siempre le echaba la mano y veía por él.

Era fácil hacerlo feliz, solo bastaba darle un regalo, por más pequeño que fuera, para que saltara de gusto. Uno de esos últimos momentos felices del niño fue cuando una de sus maestras le regaló un carrito. 

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Aunque Memito tenía a muchas personas que lo querían en Badiraguato, su mamá conoció a un hombre y decidió venirse a vivir con él a esta ciudad capital y traerse el niño, apenas tenía tres meses de estar con esa persona. Se cree que el niño vivió un infierno porque tenía golpes en todo su cuerpo, los que le provocaron fallas en diversos órganos, lo que terminó arrebatándole la vida.

Regresó muerto

Memito regresó a su querido Badiraguato en un ataúd. Ya no era el mismo, su sonrisa se había borrado. Volvió a recorrer las calles de su pueblo, pero ahora en un carroza fúnebre.

Fue sepultado a pocos pasos de donde descansa en paz su abuelo paterno, Guillermo, quien falleció en días pasados con el gran dolor de no haber podido ver a su nieto en el hospital y saber que estaba agonizando. 

En ese mismo cementerio también están los restos de su padre, dijeron algunos pobladores. Ahora el niño está junto a quienes tanto lo amaron.

Niños y adultos dejaron ir a Guillermo con aplausos y soltaron globos azules que vieron volar. Había quienes podían asegurar que él, ahora como angelito, sonreía y jugaba a atraparlos.

En Badiraguato hay un solo clamor: “justicia rápida para Memito”, que las autoridades detengan al presunto responsable y que recaiga sobre él todo el peso de la ley. También piden que las instituciones gubernamentales correspondientes vean la situación de sus hermanitos y que los apoyen con educación, despensas y una vivienda digna.

Si ya no pudieron hacer nada por el niño y perdió la vida, ahora sí pueden hacer mucho para cambiarles la vida a su hermanitos, a los que tanto amó.

 

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vía debate.

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