Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
Prisma Dance Theater presentará “Refracción” en el Teatro de la Ciudad de Cancún, una pieza que explora la existencia humana mediante la danza y el lenguaje performático.
Cancún.— El cuerpo puede expresar aquello que las palabras no siempre consiguen decir. Bajo esta premisa, la compañía Prisma Dance Theater llevará al escenario del Teatro de la Ciudad la propuesta Refracción, una pieza que utiliza la danza y el lenguaje performático para plantear preguntas sobre la existencia humana, la evolución y la permanente búsqueda de la verdad.
La presentación se realizará el domingo 20 de septiembre, a las 18:00 horas, en el Teatro de la Ciudad.
En este espacio, el movimiento se convertirá en una herramienta para explorar las emociones, las decisiones y las consecuencias que acompañan a cada individuo.
Danza para explorar el mundo interior
Refracción propone un lenguaje escénico flexible en el que la improvisación estructurada y el trabajo corporal dialogan para construir una experiencia que va más allá del movimiento.
A lo largo de la pieza, los personajes se enfrentan a aquello que llevan dentro.
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De esta manera, emergen preguntas, emociones y misterios que también pueden resultar familiares para quienes observan la obra desde el público.
La propuesta busca mostrar cómo las acciones pueden transformar a quienes las realizan.
Al mismo tiempo, plantea una reflexión sobre la manera en que las experiencias personales modifican la percepción que cada individuo tiene de sí mismo y de su entorno.
Una experiencia entre movimiento y reflexión
Originaria de Cuba, Prisma Dance Theater plantea con Refracción un encuentro con el público a partir de la experiencia corporal y emocional.
La compañía busca que el espectador no permanezca solamente como observador. La intención es provocar una confrontación con las propias sensaciones y abrir un espacio para reflexionar sobre las experiencias que marcan la vida de cada persona.
Así, la danza funciona como un lenguaje capaz de abordar preguntas que difícilmente encuentran una respuesta única.
El cuerpo, la improvisación y la interpretación se convierten en elementos para explorar los cambios internos y la forma en que estos influyen en nuestra relación con el mundo.
La presentación en el Teatro de la Ciudad propone, de esta manera, una experiencia escénica en la que el movimiento no solo acompaña la historia.
También se convierte en el medio para cuestionar, sentir y mirar hacia el interior.