Jocelyn Díaz / Grupo Cantón
La dramaturga Mariana Hartasánchez reflexiona sobre 25 años de teatro independiente, la libertad creativa y el poder de las historias para transformar a las nuevas generaciones.
Mariana Hartasánchez: el teatro como refugio y libertad
Cancún.— Para Mariana Hartasánchez, el teatro no termina cuando se apagan las luces. Está en la vida diaria, las conversaciones, las risas y los conflictos. También aparece en los silencios y en todo aquello que revela cómo somos.
Observar a las personas con curiosidad y empatía es parte de su forma de crear. Por eso, la dramaturga afirma que nunca está del todo fuera del teatro.
Fundadora y directora artística de la compañía independiente Sabandijas de Palacio, suma 25 años de trayectoria. Durante este tiempo, ha defendido su libertad creativa, pese a los retos económicos y de producción.
En La mecánica de los sueños, obra creada junto con Saúl Enríquez, lleva esa visión a las nuevas generaciones. La puesta invita a las infancias a descubrir el teatro, la poesía y el poder de la imaginación.
En esta edición de Rostros de la Cultura, Mariana habla de su trabajo y sus motivaciones. También comparte su visión del teatro independiente y un deseo que mantiene vivo: crear hasta el final de sus días.
Nunca estoy enteramente fuera del teatro
¿Quién es Mariana Hartasánchez cuando se apagan las luces?
“El teatro está presente en cada faceta de mi vida. El potencial dramático de la realidad es inagotable. Me gusta observar a la gente con curiosidad y empatía, paisajes, peleas, encuentros, silencios elocuentes… Cada suceso es vital, es una semilla para crear obras de arte”.
¿Cuándo descubriste que necesitabas crear tus propias historias?
“A los veinte años, aproximadamente, escribí mi primera obra teatral. Desde ese momento, los personajes se convirtieron en compañeros de vida y se volvió imprescindible para mí brindarles mundos y situaciones en los que pudieran desenvolverse. Escribir teatro resulta apasionante, la dramaturgia es un laboratorio en el que es posible investigar a profundidad las motivaciones y pasiones humanas e indagar sobre problemáticas que me interesan”.
Teatro independiente: libertad y resistencia
¿Qué ha significado defender tu propia forma de hacer teatro? ¿Cuáles son los principales desafíos?
“La enorme libertad de quienes nos dedicamos al teatro de manera autónoma e independiente es invaluable. A lo largo de 25 años he podido escribir sin restricciones y poner a prueba mis historias sin que nadie limite mis ideas ni mis exploraciones estéticas y conceptuales”.
Sin embargo, esa libertad también tiene un costo. Uno de los mayores retos es conseguir recursos para producir obras y pagar al equipo de trabajo.
“Buscar recursos para levantar proyectos en los que pueda remunerar a colegas y colaboradores que forman parte de mi compañía es una batalla constante. Hay incertidumbre, puesto que nunca se sabe si se conseguirá dinero suficiente para subsistir y producir el siguiente montaje.
“A pesar de los pesares, jamás renunciaré a la libertad creativa, el gozo escénico y la cercanía con el público que asiduamente asiste a las presentaciones de nuestra compañía independiente”.
Mariana considera que el teatro independiente es una trinchera de lucha social y política. Desde ahí, defiende la libertad frente a la voracidad capitalista.
La mecánica de los sueños: un homenaje al teatro
¿Cómo fue crear esta historia junto con Saúl Enríquez?
“La mecánica de los sueños es una historia que ofrece un vistazo al fascinante universo del teatro desde sus distintas facetas creativas: la dramaturgia, la actuación, la escenografía, la música, el vestuario y la iluminación. Aunque nunca es sencillo escribir a cuatro manos y dos cabezas, en este caso Saúl y yo logramos encontrar la forma de hacerlo, puesto que ambos amamos el teatro y deseábamos ofrecerle un homenaje a nuestra profesión”.
¿Qué te gustaría que las niñas y los niños descubrieran al ver la obra?
“Me interesaba mucho crear personajes que revelaran la importancia de escuchar a los demás para entender que nadie está solo en este mundo, que necesitamos de la cooperación, de la colaboración, de la escucha y la empatía. También quería hablar acerca de la fuerza de la poesía… Quería que, en el cierre de la obra, el público sintiera el deseo de contar sus propias historias al reconocer que la mayor fuerza de la humanidad radica en sus relatos”.
¿Por qué es importante acercar a las nuevas generaciones al teatro en una época dominada por las pantallas?
“Nada se compara a la fuerza de la presencia. Infantes y jóvenes merecen descubrir que sus mentes y corazones sólo pueden expandirse a través de la experiencia viva de la interacción humana. El teatro está vivo y requiere de la presencia, es por eso que se recuerda como un suceso personal, como una experiencia, porque involucra al cuerpo, la mente y las emociones. Una pantalla jamás podrá suplir el influjo mágico de presenciar una historia teatral”.
Las historias que siguen inspirando su obra
¿Qué temas regresan una y otra vez a tu dramaturgia?
“Las guerras (personales y políticas), la locura, los viajes iniciáticos para dejar atrás la violencia y el sinsentido, la camaradería, el abuso del poder, la venganza y la fuerza de la memoria (o la tristeza de la sinmemoria) son temas que me obsesionan y que he trabajado desde siempre.
“Actualmente estoy iniciando un proyecto sobre madres e hijas y las complejas relaciones femeninas en ámbitos familiares. Los resentimientos que guardamos, las frustraciones, la violencia explícita o soterrada, la locura y el amor estarán muy presentes”.
El sueño de hacer teatro hasta el final de sus días
¿Qué sueño te gustaría que se llevara el público de Cancún? ¿Qué sueño personal sigues persiguiendo?
“Deseo que cada persona que vaya al teatro descubra que es un refugio al que siempre se puede regresar. Deseo que cada persona encuentre en sí misma la capacidad de crear historias y que pueda contarlas, hacer teatro, en cualquier lugar, en una cafetería, en una plaza pública, en una habitación, en un parque, en donde sea.
“Mientras haya alguien que cuente algo y otra persona que escuche, sobrevivirá la esencia de nuestro arte para darnos rumbo y sentido. Deseo seguir haciendo teatro hasta el fin de mis días”.
¿Quién es Mariana Hartasánchez?
Mariana Hartasánchez Frenk es dramaturga, actriz, directora escénica y creadora de teatro independiente.
Su trabajo combina humor crítico, experimentación y reflexión social. Nació en la Ciudad de México en 1976. Comenzó su formación actoral a los 13 años y estudió Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM.
También cursó Literatura Dramática y Teatro en el Centro Universitario de Teatro (CUT).
En 2004 fundó la compañía Sabandijas de Palacio, en Querétaro. Desde entonces, ha creado más de 40 montajes de sus obras y dirigido alrededor de 30 puestas en escena.
Su trayectoria incluye importantes reconocimientos. Obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia Manuel Herrera en 2009 y 2014. En 2015 recibió el Premio Bellas Artes de Obra de Teatro para Niños. Dos años después, fue distinguida como Artista Emérita de Querétaro.
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Además, ha participado en residencias y programas internacionales de creación dramatúrgica en Londres, Nueva York, Buenos Aires y Madrid. En 2018 formó parte de la dirección artística de la 39 Muestra Nacional de Teatro. En 2025 encabezó una residencia artística con su compañía en el Centro Cultural del Bosque, dedicada a explorar la locura, los feminismos y la memoria.
Su trabajo defiende la independencia creativa y entiende el escenario como un espacio para cuestionar la realidad. En sus obras, el humor y la imaginación ayudan a explorar las contradicciones humanas y los problemas de nuestro tiempo.

