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29 julio, 2021

Cultura

La pandemia cobra un alto precio a la cultura del tango

Buenos Aires no puede ofrecer una historia como Roma y París, no tiene playas, no tiene oferta gastronómica, no tiene cascadas ni glaciares, la ciudad de Buenos Aires tiene al tango

El tango nació entre las clases bajas de ambas ciudades [Buenos Aires y Montevideo] como una expresión originada de la fusión de elementos de las culturas afroargentinas y afrouruguayas

DE LA REDACCIÓN

En un enorme salón de baile en un sótano de Buenos Aires, las mesas están apiladas. En el escenario de la orquesta, la tapa del piano está cerrada cerca de parlantes desconectados e imágenes de carteles de celebridades del tango.

La pista de baile vacía y oscura en el Viruta Tango Club es un símbolo de la crisis inducida por la pandemia que enfrentan los bailarines y músicos de una forma de arte conocida por el contacto físico cercano y el intercambio de parejas.

Al igual que otros lugares de este tipo, el club Viruta ha estado cerrado desde el 8 de marzo de 2020, fecha en la que las autoridades argentinas decretaron una estricta cuarentena con la esperanza de reducir la propagación del COVID-19. El club solía albergar a cientos de bailarines de tango entre el miércoles y el domingo.

Igualmente dañino ha sido el cierre de fronteras, impidiendo la llegada de turistas, principal fuente de financiamiento de la industria local del tango. Las giras de tango en el extranjero también se han cancelado, ya que Argentina continúa sufriendo una gran cantidad de casos de coronavirus más de un año después del inicio de la pandemia. Ha habido más de 80.000 muertes confirmadas por COVID-19 en el país.

Según la Asamblea Federal de Trabajadores del Tango, el pilar cultural había empleado a unas 7.000 personas en toda Argentina. Pero entre 2020 y este año, unos 40 clubes de tango de un total de 200 en Buenos Aires han cerrado definitivamente.

Antes de la pandemia, había unas 40 empresas de ropa y calzado de tango y ahora sobreviven una docena.

Aunque es un símbolo de la cultura argentina, el tango no recibe ningún subsidio.

Los trabajadores del tango sufrían de inseguridad laboral permanente mucho antes de la pandemia”, dijo Diego Benbassat, músico de la orquesta “Misteriosa Buenos Aires” y vocero de la asamblea de trabajadores del tango. “Nunca hubo políticas públicas diseñadas para el tango, por eso somos tan vulnerables”.

 

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