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El factor sorpresa: por qué lo imprevisible nos resulta tan atractivo
La incertidumbre está presente en el deporte, la ficción, los videojuegos y numerosas actividades recreativas, donde anticipar un resultado forma parte de la experiencia.
Ciudad de México.- Sin lugar a dudas, existe algo que es particularmente atractivo en no saber qué es lo próximo que va a ocurrir. Muchos lo experimentan al escuchar música de forma aleatoria en Spotify, otros al seguir deportes en donde una simple jugada puede cambiar el resultado y el desarrollo del partido, o también puede verse en el cada vez más amplio y complejo mundo de los videojuegos.
En esta época en donde el constante análisis de datos parece querer predecir y analizar cada comportamiento, la incertidumbre sigue teniendo un lugar esencial en la vida cotidiana de las personas. En México, esto se ve especialmente en eventos multitudinarios como el fútbol, así como en las experiencias digitales que ganan terreno en el día a día.
De esta forma, ya sea que hablemos del entorno digital, o de eventos grandes o pequeños en nuestra semana, el azar sigue siendo fundamental. Ahora bien, lo que pocos saben es que existe una dimensión psicológica detrás de esa curiosidad que despierta el no saber qué es lo próximo que va a ocurrir. En el siguiente artículo, nos adentraremos en ello.
El cerebro es un gran buscador de sorpresas
Una de las primeras explicaciones para entender el porqué lo inesperado resulta tan atractivo se encuentra en la forma en el que el cerebro es capaz de procesar las expectativas. Cada vez que creemos que algo sucederá y al final ocurre algo diferentes, se produce una ruptura de patrones previstos. El cerebro, entonces, se ve obligado a prestar atención y actualizar su información.
Es por ello mismo que las historias previsibles generan una pérdida de interés rápida, mientras que un giro inesperado vuelve a recuperar la atención. Por ejemplo, los juegos de los casinos online de México se basan en el atractivo que tiene el azar. Lo mismo ocurre con los deportes más populares como el fútbol, tenis o baloncesto: todo puede cambiar minuto a minuto.
Podemos concluir, en primera instancia, que la sorpresa es una forma de interrumpir la rutina y el tedio que puede generarle a las personas.
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El deporte como fuente de incertidumbre
De la mano con todo lo dicho hasta el momento, la pasión de los mexicanos y mexicanas por el deporte es muy difícil de encontrar y replicar en otros países. La mayoría de los deportes más populares tienen a la incertidumbre como gran condimento: hasta el último minuto es imposible predecir qué es lo que va a ocurrir.
Tomemos por caso el más famoso de todos: La Liga MX cada vez despierta más pasiones y en gran parte se debe a su sistema de competición. La importancia que tienen las fases finales genera que equipos que no necesariamente demostraron ser los mejores durante la temporada puedan pelear de igual a igual por el título con los candidatos más serios.
De esta manera, se da un patrón particularmente atractivo: las previsiones iniciales pocas veces terminan dándose al final de la temporada, obligando a que los fanáticos no se puedan perder ningún detalle de los partidos. Todos los deportes, al final de cuentas, terminan dependiendo de situaciones que no se pueden terminar de controlar nunca del todo.
La ficción se alimenta de expectativas
Otro terreno en donde la incertidumbre pisa fuerte es dentro de la cultura audiovisual. Las ficciones más exitosas de todas, ya sean series, películas y novelas se encargan de construir distintas expectativas para luego romperlas y dar lugar a lo inesperado. Es lo que muchos conocemos como “plot twist”, un giro inesperado que nos hace comprometernos aún más con la historia.
Con el paso del tiempo, las nuevas plataformas de streaming lograron llevar este recurso hacia un extremo, generando una forma de consumir series diferente. Con temporadas completas ya disponibles, el hábito de ver varios episodios juntos ha desperado la necesidad de mantener la atención de los espectadores en un nivel alto. El resultado fue un cambio en la manera de trabajar de los guionistas.
De esa manera, la sorpresa es tanto una herramienta narrativa pero también una estrategia de captación para los espectadores.
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Videojuegos: el usuario es parte de la incertidumbre
Por último, uno de los casos más interesantes de la actualidad ocurre en el mundo gamer. El usuario no solo observa lo que ocurre, sino que también es una parte esencial del desarrollo de las sorpresas e incertidumbres. Cada decisión que se toma genera consecuencias diferentes o una partida puede cambiar por completo si se elige una dirección en lugar de otra.
La combinación exacta entre control e incertidumbre resulta muy atractiva e interesante para el jugador, ya que es capaz de tomar sus propias decisiones, pero al mismo tiempo no es capaz de controlar todas las variables. Así, el éxito dependerá de una cuota de buena estrategia y también una cuota de sorpresa.
Esto incluso se acrecienta más con las modalidades de juegos en vivo, las partidas multijugador y el crecimiento de juegos personalizados que se nutren de lo último en Inteligencia Artificial.
En síntesis
La sorpresa y la incertidumbre generan atractivo en el cerebro humano, por ello todo el tiempo se encuentra buscando retos, desafíos y la posibilidad de romper patrones. El deporte, la ficción y los videojuegos son claros ejemplos de ello en la actualidad.