“Es tiempo de mujeres” es una frase que resume un momento histórico de transformación, marcado por la llegada de la mujer a los más altos cargos de la vida pública y la lucha por la igualdad sustantiva, el reconocimiento de sus derechos, y una vida libre de violencia.
El contexto actual destaca por varios elementos: Participación, liderazgo, reivindicación histórica de visibilizar el papel de las mujeres en todos los ámbitos, garantizando que su voz, derechos y proyectos estén en el centro de la agenda social y gubernamental, pero a su vez son desafíos estructurales.
Los nuevos roles políticos han significado un gran cambio para las mujeres y mucha más participación. Por principio encabeza este país, Claudia Sheinbaum Pardo, en Quintana Roo, Mara Lezama y con ella presidentas municipales como nunca antes en la historia, diputadas y funcionarias del gabinete.
Las mujeres del gabinete que acompañan a Mara Lezama en su mandato están en instancias esenciales, activas y capaces que en mucho han contribuido al buen mandato de la presente administración, demostrando inclusión del género femenino en la carrera pública, dedicadas a innovar para abrirle paso a otras damas.
La gobernadora Mara Lezama ha elegido bien, sin protagonismos políticos con destacables resultados que otras damas de la política que con todo y tribuna no chistan. No hay que perder de vista a estas funcionarias de la administración estatal que alguna de ellas estará dando pasos escalonados en su carrera administrativa y hacia la política.
LO QUE LAS COPETUDAS CUENTAN.
Y hablando de mujeres en el servicio público, de ello hay que referir que se trata de ejercer trabajo de campo, no solo ir a hacer montón con protagonismos como sucede con la quinta regidora de Othón P. Blanco, María del Carmen García Guevara.
Refieren que la integrante de cabildo capitalino en todos los eventos se hace la aparecida, pide lugar privilegiado por andar llevando porras y banderines, considerando que le deben protagonismo en el aplausómetro para hacer notar cuenta con aprobación y poder escalonar en la víspera de la contienda electoral.
Cabizbaja debe quedar la consejal cuando no se le ven cumplidos sus deseos, pasando de largo que no se cobra por maza, sino por ser capaz de recorrer su municipio y cumplirle a las personas que le dieron el voto, pero en toda la geografía, no solo en su colonia. Como dijera la tía Jovita “ “Quiere misa y repicar”.

