Hay cosas que de verdad no tienen explicación. Resulta que un joven maquillista trabajó durante seis meses para Ninel Conde y, de acuerdo con su denuncia pública, nunca recibió el pago correspondiente. Se cansó de buscarla, de insistir, de mandar mensajes y de tocar puertas. Como no encontró respuesta, recurrió a las redes sociales para hacer visible su caso. Hasta ahí, uno pensaría que la reacción lógica sería sentarse a resolver el problema y pagarle lo que le corresponde.
Pero no.
La respuesta fue, según se informó, enviar a los abogados para emitir un comunicado en el que prácticamente le reprochan al maquillista haber utilizado las redes sociales para cobrar. ¡Hágame usted el favor! O sea, el problema ya no es que una persona haya trabajado durante medio año sin recibir un peso; el problema es que tuvo el atrevimiento de hacerlo público.
Eso sí da vergüenza.
Porque cuando alguien presta un servicio, lo mínimo que merece es recibir su pago en tiempo y forma. Nadie trabaja por deporte, nadie vive del aire y mucho menos quienes forman parte del equipo que ayuda a construir la imagen de una figura pública. Si existía una deuda, lo correcto era liquidarla y asunto arreglado. Pero intentar darle la vuelta al tema con comunicados legales sólo provoca que el asunto crezca más.
Los famosos deben entender que detrás de cada maquillista, peinador, estilista, chofer o asistente hay personas que viven de su trabajo. No son favores; son servicios profesionales que deben pagarse. Así de sencillo.
Defensas apasionadas
Otro tema que me llamó poderosamente la atención fue la férrea defensa que hizo Marcos Valdés de Verónica Castro, luego de las declaraciones publicadas por la revista TV Notas, donde Carlos Alberto Calderón asegura que Juan Gabriel le habría comentado que Verónica tenía conductas inapropiadas con Cristian Castro cuando era niño.
Se trata de una acusación gravísima y, hasta este momento, no existe ninguna prueba pública que la confirme. Pero tampoco la desmienta de manera definitiva.
Lo curioso es ver cómo Marcos Valdés sale a defender a Verónica con una seguridad absoluta, como si hubiera estado presente en cada momento de la vida privada de esa familia. Hasta donde sé, Marcos no convivía con Juan Gabriel de esa manera, ni era parte de la intimidad de Verónica Castro, ni de Cristian Castro. Entonces, ¿cómo puede asegurar categóricamente que algo jamás ocurrió?
En casos tan delicados lo más responsable es actuar con prudencia. Ni condenar sin pruebas ni absolver con apasionamientos. La verdad sólo la conocen quienes estuvieron ahí. Todo lo demás son versiones.
Una entrevista que dará mucho de qué hablar
Y antes de despedirme quiero hacerles una invitación muy especial.
Si les gustan las entrevistas sin filtros, las exclusivas y las conversaciones donde los personajes hablan como pocas veces lo hacen, este sábado tienen una cita conmigo.
A las ocho de la noche, por Imagen Televisión, en El Minuto que Cambió Mi Destino Sin Censura, tendré como invitada a Lucía Méndez.
Les puedo asegurar que es una de las entrevistas más fuertes que ha concedido en los últimos años. Habla de personas que la lastimaron, de conflictos, de traiciones y de episodios que seguramente generarán mucha conversación.
No se la pierdan. Los espero este sábado, a las ocho de la noche, por Imagen Televisión.