Quintana Roo genera cada año entre 34 mil y 36 mil millones de dólares en actividad económica vinculada al turismo. Recibimos más de 20 millones de visitantes anuales y el Aeropuerto Internacional de Cancún moviliza más de 30 millones de pasajeros, colocándose entre los más importantes de América Latina.
Sin embargo, existe una pregunta incómoda:
¿Cómo es posible que uno de los aeropuertos más conectados del continente siga teniendo una participación relativamente pequeña en la industria de carga aérea?
Mientras Cancún moviliza más de 30 millones de pasajeros al año, el Aeropuerto Felipe Ángeles supera las 400 mil toneladas de carga anuales. Guadalajara y Monterrey también manejan volúmenes significativamente superiores gracias a ecosistemas logísticos construidos durante décadas.
La explicación tradicional afirma que Quintana Roo no es un estado manufacturero.
Pero esa respuesta resulta insuficiente.
Miami tampoco fabrica la mayor parte de lo que distribuye hacia América Latina.
Panamá no produce la mayoría de las mercancías que pasan por la Zona Libre de Colón.
Dubái tampoco construyó su éxito logístico sobre la manufactura local.
Su modelo consiste en importar, consolidar, almacenar y redistribuir.
Y precisamente ahí se encuentra una de las mayores oportunidades económicas para Quintana Roo.
Hoy nuestro estado consume alrededor de 23 mil millones de dólares anuales en bienes y servicios. A ello debemos sumar la demanda de Belice, el norte de Centroamérica y gran parte del Caribe insular, mercados que dependen de centros logísticos externos como Miami, Panamá o Houston.
La pregunta es simple:
¿Por qué Cancún no participa de manera relevante en esa cadena de valor?
Tenemos conectividad directa con Estados Unidos, Canadá y Europa.
Tenemos acceso terrestre a Belice.
Tenemos infraestructura aeroportuaria de clase mundial.
Tenemos puertos cercanos como Puerto Morelos y Progreso.
Y además contamos con el mercado turístico más importante de América Latina.
La carga aérea mundial mueve apenas alrededor del 1% del volumen físico del comercio internacional, pero transporta aproximadamente el 33% de su valor económico. Es decir, no se trata de mover toneladas de acero o cemento. Se trata de mover mercancías de alto valor donde la velocidad es crítica.
Comercio electrónico.
Farmacéuticos.
Dispositivos médicos.
Refacciones urgentes.
Cadena fría.
Productos gourmet.
Tecnología.
Insumos hoteleros.
Todos ellos sectores compatibles con la vocación económica de Quintana Roo.
Si Cancún lograra evolucionar de las actuales decenas de miles de toneladas hacia un ecosistema logístico regional capaz de manejar 100 mil toneladas anuales, podrían detonarse inversiones privadas estimadas entre 120 y 180 millones de dólares solamente en infraestructura logística, almacenes especializados, cadena fría, recintos fiscalizados y centros de distribución.
El impacto laboral también sería significativo.
Entre empleos directos, indirectos e inducidos podrían generarse entre 10 mil y 15 mil nuevas posiciones, muchas de ellas con salarios superiores al promedio estatal, particularmente en comercio exterior, logística internacional, tecnología, cadena fría, certificación sanitaria y administración de cadenas de suministro.
Pero quizá el dato más importante sea otro.
Quintana Roo ya ganó la batalla del turismo.
Lo que aún no gana es la batalla de la diversificación económica.
La logística no sustituye al turismo.
Lo fortalece.
Lo complementa.
Lo protege.
Y reduce nuestra dependencia de los ciclos turísticos internacionales.
Durante décadas construimos una puerta de entrada para millones de visitantes.
La siguiente etapa consiste en convertir a Cancún en una puerta de entrada para mercancías de alto valor destinadas al Caribe, Centroamérica y Europa.
Porque el futuro económico de Quintana Roo no depende únicamente de cuántos turistas lleguen.
También depende de cuántas oportunidades económicas seamos capaces de mover a través de nuestras pistas.
¡Hasta la próxima semana, con nuevos retos y oportunidades!
Sin miedo a la cima, porque el éxito ya lo tenemos.
English Version
Quintana Roo generates between 34 and 36 billion dollars annually in tourism-related economic activity. More than 20 million visitors arrive every year, and Cancun International Airport handles over 30 million passengers, making it one of the most important airports in Latin America.
Yet there is an uncomfortable question that deserves attention:
How is it possible that one of the most connected airports in the Americas still plays a relatively modest role in the global air cargo industry?
While Cancun moves more than 30 million passengers annually, Mexico’s Felipe Ángeles International Airport handles more than 400,000 tons of cargo each year. Guadalajara and Monterrey also move significantly larger cargo volumes thanks to logistics ecosystems that have been developed over decades.
The traditional explanation is that Quintana Roo is not a manufacturing state.
But that answer is incomplete.
Miami does not manufacture most of the products it distributes across Latin America.
Panama does not produce most of the goods that pass through the Colón Free Trade Zone.
Dubai did not build its logistics success on local manufacturing either.
Their business model is based on importing, consolidating, storing, and redistributing goods.
And that is precisely where one of Quintana Roo’s greatest economic opportunities lies.
Today, our state consumes approximately 23 billion dollars in goods and services every year. Added to this is the demand coming from Belize, northern Central America, and much of the Caribbean, markets that currently depend on logistics hubs such as Miami, Panama, and Houston.
The question is simple:
Why is Cancun not playing a major role in that value chain?
We have direct connectivity with the United States, Canada, and Europe.
We have land access to Belize.
We have world-class airport infrastructure.
We are supported by nearby ports such as Puerto Morelos and Progreso.
And we already serve the largest tourism market in Latin America.
Air cargo represents only about 1% of global trade volume by weight, yet it carries roughly 33% of global trade value. In other words, this is not about moving steel or cement. It is about moving high-value goods where speed is critical.
E-commerce.
Pharmaceuticals.
Medical devices.
Urgent spare parts.
Cold-chain products.
Gourmet foods.
Technology.
Hospitality supplies.
All of these sectors are fully compatible with Quintana Roo’s economic profile.
If Cancun were able to evolve from handling tens of thousands of tons to becoming a regional logistics ecosystem capable of moving 100,000 tons annually, private investment in logistics infrastructure, specialized warehouses, cold-chain facilities, bonded areas, and distribution centers could reach between 120 and 180 million dollars.
The employment impact would also be substantial.
Between direct, indirect, and induced jobs, such a transformation could generate between 10,000 and 15,000 new positions, many of them offering salaries well above the state average in areas such as international trade, logistics, technology, cold-chain management, sanitary certification, and supply chain administration.
But perhaps the most important point is this:
Quintana Roo has already won the tourism battle.
What it has not yet won is the battle for economic diversification.
Logistics does not replace tourism.
It strengthens it.
It complements it.
It protects it.
And it reduces our dependence on international tourism cycles.
For decades, we built a gateway for millions of visitors.
The next stage is to transform Cancun into a gateway for high-value goods destined for the Caribbean, Central America, and Europe.
Because the future of Quintana Roo will not depend solely on how many tourists arrive.
It will also depend on how many economic opportunities we are able to move through our runways.
Tourism built the first runway of Quintana Roo’s development. Logistics could build the second.
¡ Until next week, with new challenges and opportunities!
Fearlessly reaching the top, because we already have success.
X: @Oigres14 | IG: @sergioleoncervantes | Mail: sergioleon@sergioleon.mx

