Cambian el tamal por la hamburguesa

Habitantes de la zona maya abandonan su legado culinario y se vuelven consumistas empedernidos

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LÁZARO CÁRDENAS.-  Hasta en la década de los 90 los habitantes de comunidades rurales de la zona maya mantenían vigente sus ancestrales ingredientes, como la chaya, achiote y pepita de calabaza; sin embargo, las nuevas generaciones prefieren las hamburguesas perros calientes, pizza y otros alimentos modernos, aseguró el cronista vitalicio de Lázaro Cárdenas, Gaspar Maglah Canul.

Además explico que los habitantes de la zona maya, a pesar de que en un principio se resistieron, hoy son unos consumidores empedernidos desde el uso de vestimentas modernas, teléfonos celulares, alimentos rápidos entre otros servicios que tienen a su alcance en esta nueva era.

Sobre el cambio de hábitos en el consumo de productos naturales por industrializados no existen cifras específicas de cómo influye en la salud de los habitantes, lo cierto es de que las tradiciones alimenticias de los mayas se ha modificado mucho, como el caso de aprovechar platillos tradicionales como el pipian, los atoles, elotes sancochados (ahora son esquites) y otros alimentos que representaba casi como un ritual antes de ingerirlos como el “ek” (larvas de avispa) que se cocina y se disfrutaba en familia.

El bordador de hipiles y delegado de Valladolid Nuevo, Ezequiel Chi Can dijo que en el caso de la indumentaria indígena como el hipil o el terno ya casi pasa a la historia como una ropa de diario “Podemos decir que por ejemplo hay cosas que ocurren con este tema, primero el bordado es una labor artística que algunas personas de edad realiza en sus ratos libres, por que como negocio ya no da resultado, por lo mismo, que es costoso y por qué las nuevas generaciones prefieren las mezclillas y ropas modernas que incluso son muchos más baratos”.

En meses pasados, Pedro Iuit Chi, promotor cultural de Felipe Carrillo Puerto dijo que en los próximos años toda la cultura maya estará fuera del alcance de la población misma ya que muy pocos sobrevivientes entre 60 a 80 años siguen consumiendo lo que sus padres le enseñaron a comer y vestir.

“Si te fijas la globalización nos trae varios factores que limitan a nuestra gente a continuar con las tradiciones, pero en mi calidad de promotor cultural estoy exhortando a los jóvenes y las madres de familia a mantener un vínculo con sus hijos y que sean ellas mismas que les hablen y compartan sus experiencias para que no se pierda en forma definitiva” explicó el entrevistado.

LUIS MÉNDEZ
GRUPÓN CANTÓN