Jorge Uc / Grupo Cantón
Las playas de Quintana Roo son clave para la reproducción de tortugas marinas, especies protegidas que enfrentan múltiples amenazas y requieren del apoyo ciudadano para su conservación.
Cancún.- Cada 16 de junio se conmemora el Día Mundial de las Tortugas Marinas, una fecha que busca crear conciencia sobre la importancia de proteger a estas especies que han habitado los océanos desde hace más de 100 millones de años y que hoy enfrentan múltiples amenazas derivadas de la actividad humana.
En las costas de Quintana Roo, particularmente en Cancún, Puerto Morelos, Isla Mujeres y la Riviera Maya, las tortugas marinas son parte fundamental del ecosistema. Sus arribos anuales para anidar representan uno de los fenómenos naturales más importantes de la región y, al mismo tiempo, uno de los mayores retos de conservación.
La temporada de anidación y desove de tortugas marinas en las playas de Cancún generalmente inicia entre mayo y junio y se extiende hasta octubre o noviembre, dependiendo de la especie y de las condiciones climáticas.
Durante este periodo, miles de ejemplares de tortuga blanca, caguama y carey emergen durante la noche para depositar sus huevos en la arena. Semanas después, las crías emprenden una de las etapas más difíciles de su vida al dirigirse al mar, donde apenas una pequeña parte logrará llegar a la edad adulta.
Las playas de Cancún son consideradas una zona prioritaria para la reproducción de estas especies, por lo que cada año autoridades ambientales, asociaciones civiles y hoteles implementan programas especiales de protección.

Especies en peligro
México es uno de los países con mayor diversidad de tortugas marinas del mundo; sin embargo, todas las especies que llegan a las costas nacionales cuentan con algún grado de protección debido a que enfrentan riesgos constantes.
La contaminación de los océanos, la pérdida de hábitat, la pesca incidental, el cambio climático y la presencia de basura plástica representan algunas de las principales amenazas para estos animales.
Además, la iluminación artificial en las playas puede desorientar tanto a las hembras que buscan anidar como a las crías que intentan llegar al mar, provocando que se dirijan hacia zonas urbanas en lugar del océano.
¿Qué puede hacer la ciudadanía?
Especialistas en conservación recuerdan que la protección de las tortugas no depende únicamente de las autoridades, sino también de la participación ciudadana.
Entre las principales recomendaciones se encuentran:
- No acercarse ni tocar a las tortugas durante el desove.
- Evitar el uso de luces o flashes en la playa durante la noche.
- No iluminar directamente a la tortuga con flashes o linternas.
- Mantener limpias las playas y recoger la basura.
- Evitar subir infantes en el caparazón de las tortugas
- Respetar las áreas delimitadas para la protección de nidos.
- Reportar cualquier actividad sospechosa relacionada con el saqueo de huevos o el maltrato de ejemplares.

imagen generada por IA con fines ilustrativos
La labor de los biólogos y brigadistas
Uno de los trabajos más importantes durante la temporada de anidación es el que realizan biólogos, voluntarios y brigadistas ambientales, quienes recorren las playas durante las noches para localizar y proteger los nidos.
Cuando un nido se encuentra en una zona vulnerable al paso de personas, inundaciones o erosión, los especialistas realizan el traslado controlado de los huevos a corrales de incubación especialmente diseñados para garantizar mejores condiciones de supervivencia.
Gracias a estos programas, cada año miles de crías logran llegar al mar en las costas de Quintana Roo, contribuyendo a la recuperación de poblaciones que durante décadas estuvieron severamente amenazadas.
“La protección de las tortugas marinas no solo significa preservar una especie emblemática del Caribe mexicano, sino también garantizar el equilibrio de los ecosistemas marinos para las futuras generaciones“

