Ángel Canul / Grupo Cantón
El promotor cultural Germán Pool Che destacó en Kantunilkín el valor ceremonial del balché, una bebida ancestral que sigue formando parte de la espiritualidad maya.
Kantunilkín.- Desde la comunidad de Kantunilkín, donde sostuvo un encuentro con integrantes del Consejo Supremo Maya, el promotor cultural independiente, German Pool Che, destacó la importancia del balché como una de las bebidas sagradas más representativas de la cultura maya, cuyo uso ceremonial continúa vigente como parte del legado espiritual de los pueblos originarios de la Península de Yucatán.
Al enviar un saludo desde la reunión con autoridades tradicionales mayas, explicó que el balché proviene de un árbol de hojas perennes que puede alcanzar entre ocho y nueve metros de altura, aunque en algunos casos puede desarrollarse aún más. Añadió que sus flores son de color morado y florecen durante el mes de noviembre.
Señaló que este árbol es considerado sagrado dentro de la cosmovisión maya, ya que de su corteza se obtiene la bebida conocida como balché, utilizada desde tiempos ancestrales en las ceremonias más importantes de la región.
Así se prepara la bebida ancestral maya
Aclaró que el balché no debe confundirse con un vino, pues en la Península de Yucatán no existe una tradición vinícola, sino que se trata de una bebida ceremonial preparada mediante un proceso de fermentación que conserva un profundo significado espiritual.
Explicó que para su elaboración se extrae cuidadosamente la corteza del árbol, la cual se limpia y se coloca en un recipiente, preferentemente de plástico, con capacidad de alrededor de diez litros. Posteriormente se añade agua y azúcar, aunque recordó que antiguamente el fermento se realizaba únicamente con miel.
Indicó que la corteza puede reutilizarse hasta cinco o seis ocasiones, lo que permite preparar nuevas cantidades de la bebida sin desperdiciar el material.
Un legado espiritual que sigue vigente
El promotor cultural precisó que el balché es utilizado como ofrenda en las fiestas y ceremonias tradicionales mayas, donde representa un elemento de respeto y comunicación con las fuerzas espirituales.
Asimismo, comentó que cuando el fermento permanece almacenado entre dos y tres años adquiere otro uso dentro de las prácticas ceremoniales, ya que es empleado por los sacerdotes y guías espirituales mayas para repeler las malas energías o espíritus durante los rituales.
Reiteró que la preservación del balché y de los conocimientos relacionados con su preparación forman parte del patrimonio cultura del pueblo maya, por lo que afirmó que continuará promoviendo estas tradiciones para que las nuevas generaciones conozcan y valoren este legado ancestral.