Manuel Chan Uicab / Grupo Cantón
El escultor maya Juan Cima Barzón recordó la Batalla de Dzulá de 1933, un hecho histórico en el que la comunidad maya defendió su territorio frente al ejército mexicano
FCP.- El escultor maya Juan Cima Barzón recordó la histórica efeméride comunitaria ocurrida un 13 de abril de 1933: la Batalla de Dzulá, en la que el teniente Evaristo Sulub, junto con la comunidad rebelde, defendió al pueblo maya máasewal cruzo’ob frente al ejército mexicano, en el contexto de la campaña de control de las autonomías indígenas.
La comunidad de Dzulá se ubica a unos 40 kilómetros de la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, lugar donde Don Juan Cima plasma en madera, mediante el pirograbado y el tallado, los usos y costumbres del pueblo maya, representando figuras como la partera, el maya pax, el chiclero y el rezador, entre otras expresiones comunitarias.
Memoria histórica de la Guerra de Castas en Quintana Roo
Asimismo, también registra y divulga la memoria histórica, como la efeméride conmemorada.
El artista señaló que la incursión en Dzulá fue un enfrentamiento decisivo entre soldados federales y los rebeldes mayas que aún mantenían la resistencia en los últimos años de la llamada Guerra de Castas.
“Hoy 13 de abril conmemoramos y honramos la memoria de nuestros ancestros: el teniente Evaristo Sulub, quien estaba al mando, su esposa Viviana May, así como María Che, Isidro Tamay, Tiburcia Beh, Serapio Chi, Asunción Beh, Serapio Yam, Crisanto Cima, Santiago Chan, Antonio Xiu, Leocadio Pat, entre otros que vivieron ese trágico día”, explicó.
Añadió que estos combatientes permitieron la huida de otros miembros de la comunidad hacia la selva, sacrificando su vida en defensa de su territorio y sus ideales.
Dzulá, símbolo de lucha y defensa del territorio indígena
Los “Dzulabilo’ob”, como se autodenominan sus descendientes, se reconocen como herederos de estos últimos insurgentes, quienes mantuvieron la lucha hasta sus últimas consecuencias, resistiendo el exilio en Tixcacal Guardia antes que abandonar sus tierras.
“Fueron los últimos que sostuvieron sus ideales antes que entregar sus armas, los que resistieron y defendieron su territorio, los que aceptaron una negociación solo para recuperar su tierra prometida”, concluyó Juan Cima Barzón.

