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junio 17, 2026

Quintana Roo

Mahahual y el negocio de cruceros: un oligopolio que no deja derrama local

Redacción / Grupo Cantón 

Especialistas advierten que el turismo de cruceros en el Caribe mexicano concentra ganancias en pocas navieras, mientras destinos como Mahahual enfrentan rezagos en infraestructura

Cancún.- El mercado de cruceros es uno de los más importantes para México y el Caribe mexicano; sin embargo, la derrama económica que genera no se refleja en los destinos que son utilizados como puertos en la entidad.

De acuerdo con información publicada por el diario El País, el catedrático de la UNAM, José Antonio Barragán Ojeda, calificó el negocio de los cruceros como “un oligopolio”, ya que mientras las principales ganancias permanecen en manos de unas cuantas navieras internacionales, destinos como Mahahual continúan con rezagos en infraestructura y servicios básicos.

La polémica por la construcción del parque acuático Perfect Day, impulsado por Royal Caribbean en el puerto Costa Maya, puso el tema en el centro del debate nacional. Aunque el proyecto fue cancelado tras cuestionamientos ambientales y sociales, dejó al descubierto una realidad incómoda: Mahahual ha recibido durante años miles de visitantes sin que ello se traduzca en mejoras significativas para sus habitantes.

Mahahual: turismo masivo sin desarrollo local

Calles deterioradas o sin pavimentar, cortes frecuentes de energía eléctrica, problemas en la recolección de basura, deficiencias en servicios urbanos y una infraestructura insuficiente contrastan con la imagen de prosperidad asociada al turismo internacional. Para muchos habitantes, las promesas de desarrollo formuladas cuando se consolidó el puerto Costa Maya siguen sin cumplirse.

El turismo de cruceros es uno de los segmentos que más crece en el mundo y en México. Datos de la Secretaría de Turismo federal indican que durante el primer trimestre de 2026 llegaron al país 3.6 millones de pasajeros, casi 10% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, el crecimiento de la actividad no necesariamente significa bienestar para las comunidades donde atracan los barcos.

Barragán Ojeda comenzó a estudiar este fenómeno durante las discusiones relacionadas con el Tren Maya y los procesos de turistificación en la Península de Yucatán. Sus investigaciones lo llevaron a la conclusión de que la industria de cruceros funciona como un oligopolio.

Aunque existen numerosas marcas comerciales, la mayor parte del mercado está controlada por unos cuantos grupos empresariales. Royal Caribbean, Carnival y Norwegian concentran alrededor del 85% de la industria mundial; si se suma Disney, prácticamente se cubre la totalidad del mercado. Esta concentración otorga a las navieras un enorme poder económico y de negociación frente a los destinos turísticos.

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Gastos de cruceristas vs turismo tradicional en México

De acuerdo con el investigador, el problema es que las ganancias se concentran en esas compañías, mientras los puertos receptores reciben una proporción mucho menor de los beneficios económicos.

En teoría, millones de pasajeros representan una oportunidad para dinamizar las economías locales, pero en la práctica la derrama suele ser limitada.

Las cifras respaldan esta afirmación.

Cuando Barragán Ojeda analizó los datos oficiales, encontró que antes de la pandemia un crucerista gastaba en promedio alrededor de 60 dólares durante su visita a puerto.

En 2025 la cifra aumentó a unos 85 dólares por pasajero. En contraste, un turista internacional tradicional gasta alrededor de 1,200 dólares durante su estancia en México.

La diferencia responde al propio modelo de negocio de los cruceros. A bordo, los pasajeros tienen prácticamente todo incluido: hospedaje, alimentos, bebidas, entretenimiento, espectáculos, albercas, bares y actividades recreativas. Como resultado, cuando el barco llega a destinos como Mahahual o Cozumel, muchos viajeros tienen pocos incentivos para consumir productos y servicios locales.

“Los cruceros no son un medio de transporte; son el destino en sí mismo”, sostiene el académico. Las escalas forman parte de la experiencia contratada y suelen durar apenas algunas horas. Durante ese tiempo, los visitantes pueden comprar recuerdos, artesanías o realizar recorridos breves, pero difícilmente generan un impacto económico comparable al de un turista que permanece varios días en hoteles, restaurantes y comercios de la región.

Además, el perfil predominante de los usuarios de cruceros contribuye a esta dinámica: adultos extranjeros de entre 45 y 70 años, muchos de ellos jubilados, que disponen de tiempo para viajes prolongados y que suelen evitar gastos adicionales después de haber pagado paquetes todo incluido.

Impactos ambientales del turismo de cruceros

El modelo también deja interrogantes sobre sus impactos ambientales. Diversos especialistas y organizaciones locales han advertido sobre las emisiones contaminantes derivadas del uso de combustibles pesados, así como sobre la generación de residuos líquidos y sólidos.

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En una zona caracterizada por arrecifes, manglares y ecosistemas costeros frágiles, estas preocupaciones adquieren una relevancia especial.

Integrantes del colectivo Salvemos Mahahual han señalado que los cruceros producen importantes emisiones de dióxido de carbono, óxidos de azufre y nitrógeno, además de grandes cantidades de aguas residuales.

Todo ello incrementa la presión sobre ecosistemas que ya enfrentan amenazas adicionales, como la llegada masiva de sargazo al Caribe mexicano.

Para Barragán Ojeda, el caso de Mahahual demuestra la necesidad de evaluar con mayor rigor el verdadero impacto de esta actividad. Aunque las estadísticas oficiales destacan el crecimiento constante del sector, la experiencia de esta comunidad muestra que la llegada masiva de cruceristas no garantiza mejores condiciones de vida.

Perfect Day y el debate sobre inversión turística en Costa Maya

La cancelación de Perfect Day también evidenció la importancia de incorporar la voz de las comunidades en las decisiones sobre nuevas inversiones turísticas.

El debate abrió preguntas sobre quién obtiene realmente las ganancias del turismo de cruceros, quién asume los costos ambientales y sociales, y qué mecanismos pueden garantizar que los beneficios económicos permanezcan en los territorios.

Después de más de veinte años como uno de los principales puertos de cruceros del Caribe mexicano, Mahahual sigue siendo un ejemplo de la distancia entre las promesas de desarrollo turístico y la realidad cotidiana de una comunidad que, pese al constante arribo de visitantes internacionales, continúa esperando los beneficios que le fueron prometidos.

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