Redacción/Grupo Cantón
La joven chetumaleña María Adela Morales reapareció públicamente para desmentir que haya sido retenida contra su voluntad, asegurando que su internamiento en un hospital psiquiátrico fue una decisión propia.
Cancún.- María Adela Morales, joven chetumaleña que se trasladó a la Ciudad de México y que fue internada en un hospital psiquiátrico, brindó una rueda de prensa este día para aclarar que en ningún momento fue sustraída, como ha afirmado su madre, persona con la que ha decidido no tener contacto.
Desde su internamiento en el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz, esta mujer de 26 años ha tenido que lidiar no solo con su recuperación, tras un intento de suicidio, sino también con múltiples denuncias penales y amparos interpuestos por su madre, quien aseguraba que estaba retenida. A esto se suma una campaña mediática y en redes sociales en contra de sus amigas, acusadas de ser “tratantes”.
La joven indicó que desde su llegada a la Ciudad de México tenía la intención de quitarse la vida, razón por la que eventualmente aceptó ser internada. Además, señaló que ha sufrido abuso físico y emocional por parte de su madre, con quien ya no mantiene contacto.
“No estoy secuestrada, retenida, no fui obligada a esto. Solicité el apoyo de la gobernadora y ella me lo brindó”, comentó ante la prensa. “Estoy bien, consciente. Estuve internada por mi propia voluntad y decisión. Tuve un intento de suicidio. Si no fuera por mis amigas, no estaría aquí”.
Durante su internamiento, explicó, era informada de lo que ocurría, incluidos los intentos de su madre por intervenir, los cuales interrumpieron su tratamiento, ya que debió dialogar con autoridades fiscales y, además, fue obligada a verla por resoluciones judiciales.
A través de estos amparos, María Adela vio a su madre en tres ocasiones. Narró que la primera vez no pudo decir palabra, pues solo su madre hablaba.
“La primera vez no salió tan bien. No estaba muy estable y me afectó verla”, comentó.
En la segunda ocasión logró expresarse y le pidió directamente que cesara su campaña mediática, pero su madre se negó. En la tercera, únicamente la vio y se retiró, pues “me di cuenta de que no tenía caso hablar con ella”.
Desde un inicio, enfatizó, dejó por escrito que no quería tener contacto con su madre y que su internamiento era voluntario. Esto fue confirmado en su momento por autoridades de Quintana Roo, quienes aclararon la situación ante la prensa, sin que esto detuviera la cobertura sobre el supuesto “secuestro”.
“Mis amigas no son tratantes ni criminales, como las están señalando en redes con sus imágenes”, declaró. “Me gustaría que todo lo que se divulga en redes se detenga. No es justo que quienes me han brindado su apoyo sufran hostigamiento”.
La joven dijo estar agradecida con el hospital, que en todo momento respetó su privacidad, aunque ahora su imagen se ve afectada. También expresó su agradecimiento a las autoridades por el apoyo brindado.
La Fiscalía de la Ciudad de México, reveló, le ayudó a darse de alta y salir del hospital sin que su madre pudiera intervenir, pese a que esta había interpuesto un amparo para estar presente en ese momento.
Finalmente, María Adela indicó que la actual campaña mediática y en redes sociales interfiere con su proyecto de vida, pues no puede trabajar ni salir a la calle sin temor a ser reconocida o a que su madre sea informada de su paradero.
Pidió “que se le quite el apoyo que se le ha brindado a mi mamá, para que pare con esta ola de desinformación”.
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