Manuel Baeza / Grupo Cantón
Organizaciones civiles y comunidades migrantes alertaron sobre actos de discriminación en Cancún tras un caso viral ocurrido en la Supermanzana 23 que detonó protestas y rechazo social.
Cancún.-Lo que comenzó con una denuncia por la mordedura de un perro y una presunta agresión en la Supermanzana 23 de Cancún terminó detonando protestas, daños a una vivienda, operativos de seguridad y una creciente ola de tensión social.
Mientras en redes sociales aumentan los mensajes de enojo y rechazo tras el caso que involucra a un ciudadano cubano, distintos sectores han comenzado a advertir sobre el riesgo de convertir un hecho individual en motivo de estigmatización contra comunidades enteras que viven y trabajan en Cancún.
Habitantes chiapanecos recordaron que ellos también fueron víctimas de rechazo, abusos y señalamientos cuando llegaron a Quintana Roo hace más de dos décadas buscando oportunidades de trabajo y una mejor calidad de vida.
Andrés Castillejos, presidente de la colonia Chiapas Siglo XXI y representante de la Asociación de Chiapanecos Residentes en Quintana Roo, afirmó que Cancún históricamente ha sido una ciudad de puertas abiertas, comparada por muchos durante años como “el sueño americano en México” por la cantidad de empleos y posibilidades de crecimiento que ofrecía.
Sin embargo, recordó que el proceso de adaptación para miles de familias chiapanecas no fue sencillo. Narró que muchos trabajadores eran detenidos injustificadamente al salir de sus jornadas laborales, mientras otros eran traídos por constructoras desde municipios marginados de Chiapas y posteriormente abandonados sin salarios ni condiciones dignas.
“Nosotros también vivimos discriminación”, expresó al señalar que durante años se generaron prejuicios contra los chiapanecos debido a hechos aislados protagonizados por unas cuantas personas.
Precisamente, dijo, esas experiencias impulsaron la creación de la colonia Chiapas Siglo XXI hace 26 años, como una forma de organización comunitaria para acceder a terrenos, vivienda y servicios básicos que durante mucho tiempo les fueron negados.
La reflexión cobró fuerza en medio del ambiente social generado tras los hechos ocurridos esta semana en la Supermanzana 23 de Cancún, donde un conflicto derivado de la presunta agresión de un ciudadano cubano hacia un mexicano provocó protestas, daños materiales a una vivienda y un amplio operativo policiaco.
Luego de que el caso se viralizara en redes sociales, integrantes de la comunidad cubana radicada en México comenzaron también a pronunciarse públicamente para evitar que el incidente fuera utilizado para señalar a toda una nacionalidad.
A través de videos y mensajes difundidos en plataformas digitales, varios ciudadanos cubanos condenaron la conducta atribuida al presunto agresor y reiteraron su agradecimiento hacia México por las oportunidades brindadas.
Algunos de ellos reconocieron que hechos como el ocurrido en Cancún dañan la imagen de miles de migrantes que diariamente trabajan de manera honesta en el país. Otros insistieron en que “un hombre no representa a todo un pueblo” y llamaron a distinguir entre responsabilidades individuales y juicios colectivos.
A las voces que piden prudencia también se sumó Marilyn Torres Leal, presidenta de la agrupación de atención a migrantes Cisvac, quien advirtió que la difusión viral del caso ya está provocando consecuencias directas contra ciudadanos cubanos radicados en Quintana Roo.
La activista alertó que en los últimos días la organización ha recibido entre 15 y 20 reportes diarios de personas que aseguran haber perdido oportunidades laborales, enfrentado conflictos con vecinos y arrendadores, o sido víctimas de agresiones verbales relacionadas con el ambiente de hostilidad generado tras el caso.
“Nos comentan que les gritan ‘fuera cubanos’ o ‘regrésate a tu país’. Incluso hay personas que aseguran haber visto anuncios donde especifican que no contratan a ciudadanos cubanos”, señaló.
Torres Leal consideró preocupante que un hecho aislado esté derivando en expresiones de discriminación que afectan a familias enteras y llamó a evitar discursos que fomenten el odio o la confrontación entre comunidades.
Las reacciones coinciden con la postura expresada por la presidenta municipal de Benito Juárez, Ana Paty Peralta, quien aseguró que en Cancún no se permitirá el desorden ni actos fuera de la ley, pero también pidió evitar la estigmatización de extranjeros.
La alcaldesa confirmó que personas sin documentación migratoria fueron puestas a disposición de las autoridades correspondientes, aunque enfatizó que el objetivo es proteger tanto a mexicanos como a extranjeros que viven en la ciudad.
“Cancún es una ciudad turística que le ha abierto las puertas a todos”, expresó.
Asimismo, pidió a la ciudadanía presentar denuncias formales y no dejarse llevar únicamente por rumores o publicaciones en redes sociales.
Para los habitantes de la colonia Chiapas Siglo XXI, el mensaje central es claro: Cancún creció gracias al esfuerzo de personas que llegaron desde distintos lugares buscando salir adelante. Por ello, consideran que aplicar la ley no debe convertirse en motivo para criminalizar comunidades enteras ni alimentar discursos de odio.
A 26 años de su fundación, la colonia chiapaneca recordó que la historia de Cancún también es la historia de la migración, del trabajo colectivo y de miles de familias que encontraron en Quintana Roo una oportunidad para construir un patrimonio y una nueva vida.

