Redacción/Grupo Cantón
Miles de familias en Venezuela permanecen en campamentos improvisados tras los fuertes terremotos de magnitud 7.2 y 7.5 que provocaron el colapso de cientos de edificios.
Venezuela.- Sin un lugar seguro a dónde ir, miles de venezolanos han pasado la noche en condiciones precarias tras los fuertes terremotos que sacudieron al país, dejando viviendas destruidas, familias desplazadas y una emergencia humanitaria en desarrollo.
Las personas afectadas han improvisado campamentos en plazas públicas, aceras, estacionamientos y orillas de autopistas, donde familias enteras duermen sobre colchones, mantas delgadas y bancos de concreto, ante el temor de regresar a sus hogares dañados.
De acuerdo con autoridades locales, los sismos consecutivos del miércoles provocaron el colapso de al menos 250 edificios y dejaron a cerca de 3,000 familias sin vivienda.
“Aquí nos quedaremos, es mejor estar seguros y ha habido muchas réplicas”, relató Aliria Álvarez, de 61 años, quien permanece en la calle junto a familiares y vecinos frente a su edificio en Caracas.
A pesar de la presencia de equipos de emergencia que advirtieron sobre el riesgo de habitar inmuebles sin inspección estructural, muchas personas prefieren permanecer fuera debido al miedo a nuevas réplicas.
Mientras tanto, los equipos de rescate continúan con labores para localizar a personas atrapadas entre los escombros de los sismos de magnitud 7.2 y 7.5.
El gobierno anunció medidas de apoyo, incluyendo la habilitación de refugios temporales y hoteles para los damnificados. Sin embargo, no se ha detallado el alcance total de la ayuda.
En Caracas, la alcaldía informó la apertura de al menos cuatro refugios de emergencia en espacios como canchas deportivas y estadios.
En zonas costeras como La Guaira, una de las más afectadas, decenas de familias han sido reubicadas en campos deportivos; no obstante, la asistencia oficial ha sido limitada y en muchos casos la ayuda proviene de ciudadanos que llevan alimentos y suministros.
“Se derrumbó completa. Quedó solo la fachada”, lamentó Arsenia Beatriz Mayora, de 70 años, quien perdió su vivienda y ahora permanece refugiada junto a su familia.
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