Redacción/Grupo Cantón
El papa León XIV pidió una regulación firme de la inteligencia artificial, advirtió sobre su uso en la guerra y criticó la concentración de poder tecnológico, en su primera encíclica “Magnifica Humanitas”.
Vaticano.- El papa León XIV pidió este lunes una regulación sólida de la inteligencia artificial (IA) y exhortó a sus desarrolladores a trabajar por el bien común, en lugar de priorizar el lucro, en un amplio manifiesto sobre cómo salvaguardar a la humanidad ante el impacto de esta tecnología en ámbitos como el trabajo y la guerra.
“Magnifica Humanitas” (Humanidad Magnífica), la primera encíclica de León, había sido esperada con entusiasmo desde que el pontífice —primer papa nacido en Estados Unidos— anunció, días después de su elección, que considera a la IA como el mayor desafío que enfrenta actualmente la humanidad.
En el documento, León denunció la “cultura del poder” que impulsa la carrera tecnológica, especialmente en el desarrollo de sistemas cada vez más sofisticados de guerra a distancia. Declaró que “no es permisible” confiar decisiones irreversibles y letales a sistemas de IA, lo que abre un nuevo punto de fricción con el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya administración ha impulsado la desregulación del sector.
“Hay que desarmar la IA para apartarla de lógicas que la convierten en un instrumento de dominación, exclusión y muerte”, afirmó el papa durante la presentación de la encíclica en el Vaticano, uno de los documentos doctrinales de mayor rango en la Iglesia católica.
Expertos de la industria tecnológica, del ámbito académico y de la moral católica coincidieron en que el documento podría convertirse en un referente clave en el debate global sobre la IA, tanto para responsables de políticas públicas como para investigadores y ciudadanos. Esto ocurre en un contexto donde los avances tecnológicos acelerados incrementan la preocupación por la sustitución de empleos humanos e incluso por el reemplazo de la inteligencia humana.
Taylor Black, ejecutivo de IA en Microsoft, señaló que estos avances llevan a cuestionamientos profundos sobre el significado de ser humano.
El acto en el Vaticano también incluyó la participación de representantes de Anthropic, firma que mantiene una disputa legal con el gobierno estadounidense por el acceso a su tecnología. Esta colaboración forma parte del esfuerzo del Vaticano por dialogar con Silicon Valley sobre el impacto humano de la IA.
No obstante, León criticó la concentración de poder y datos en manos de pocas empresas privadas, calificándola como un riesgo, especialmente para los sectores más vulnerables. Por ello, insistió en la necesidad de regulación externa.
“No basta invocar genéricamente la ética; se requieren marcos jurídicos adecuados, vigilancia independiente y educación de los usuarios”, escribió. “No serviría de nada una IA más moral si esta moral es decidida por unos pocos”.
El pontífice también exhortó a desarrolladores y líderes políticos a reducir el ritmo de desarrollo y reflexionar sobre sus implicaciones, promoviendo decisiones guiadas por principios éticos y espirituales.
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