Redacción / Grupo Cantón
La inflación en México se desaceleró a 3.55% anual durante la primera quincena de junio, acercándose nuevamente al objetivo de Banxico.
Ciudad de México.- La inflación en México mostró una nueva desaceleración durante la primera quincena de junio, al ubicarse en 3.55 por ciento anual, una cifra menor a la registrada en semanas anteriores y que acerca nuevamente el indicador al objetivo establecido por el Banco de México.
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reflejan que el incremento general de precios continúa perdiendo fuerza, impulsado principalmente por reducciones en algunos productos agropecuarios y servicios que habían registrado aumentos importantes durante los meses previos.
La inflación mide el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios que consumen las familias. Cuando este indicador disminuye, no significa necesariamente que todo sea más barato, sino que los precios están creciendo a un ritmo menor.
En este caso, el 3.55 por ciento anual representa una mejora respecto a los niveles observados durante buena parte de 2025 y principios de 2026, cuando diversos factores internos y externos presionaron el costo de productos básicos y servicios.
Los productos que ayudaron a contener los precios
Entre los artículos que registraron las mayores bajas durante la primera mitad de junio se encuentran algunas frutas y verduras de temporada, cuyos precios disminuyeron gracias a una mayor oferta en los mercados nacionales, tales como:
- Jitomate
- Los pimientos
- Chile Serrano
- Chile Poblano
También se observaron reducciones en ciertos energéticos y servicios turísticos, factores que contribuyeron a contener el crecimiento del índice general de precios.
Sin embargo, otros productos de consumo cotidiano continuaron mostrando incrementos, particularmente algunos alimentos procesados, servicios educativos y gastos relacionados con la vivienda.
¿Cómo impacta a las familias?
Una menor inflación puede traducirse en un alivio gradual para los hogares mexicanos, ya que reduce la velocidad con la que aumentan los costos de alimentos, transporte, servicios y otros gastos cotidianos.
Además, este comportamiento podría influir en futuras decisiones del Banco de México respecto a las tasas de interés, un factor que impacta directamente en créditos hipotecarios, préstamos personales y financiamientos empresariales.