Redacción / Grupo Cantón
Arqueólogos del INAH documentaron en Valladolid un cenote con armas de la Guerra de Castas, considerado el mayor arsenal sumergido, aunque alertan por daños y contaminación.
Valladolid, Yucatán.- Bajo el piso del Ex Convento de San Bernardino de Siena, en Sisal, Valladolid, yace el mayor arsenal conocido de la Guerra de Castas: el cenote Síis Já —“pozo de agua fría”, en maya—, donde el ejército yucateco habría arrojado sus pertrechos entre 1847 y 1848 para impedir que cayeran en manos de las fuerzas rebeldes mayas. Casi dos siglos después, arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) acaban de documentar ese depósito bélico único en su tipo, en una intervención que también reveló daños graves provocados por intrusos no autorizados.
La intervención tuvo lugar en febrero de 2026, a cargo de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del INAH con apoyo de la Fundación Convento Sisal Valladolid AC., y estuvo motivada por denuncias de proyectos no autorizados en el sitio. El equipo lo conformaron los arqueólogos Gustavo García García, Sergio Grosjean Abimerhi y Mauricio Germon Roche.
Un arsenal sumergido de casi dos siglos
Los hallazgos son extraordinarios: 153 armas de fuego —entre fusiles y mosquetes de origen español e inglés—, un cañón de hierro aún montado sobre su carro de madera original, así como incensarios, vasijas de cerámica, mayólica, talaveras y porcelanas cuya temporalidad abarca desde la época prehispánica hasta el siglo XX. Todos los objetos permanecen in situ para favorecer su conservación.
Durante la intervención, el arqueólogo Gustavo García realizó el primer registro fotogramétrico del sitio —capturando imágenes del fusil, el cañón y diversas concentraciones de materiales— para crear modelos tridimensionales a escala mediante software especializado. Esta herramienta permitirá analizar las evidencias desde múltiples ángulos, compararlas con otros sitios y reconstruir prácticas históricas sin necesidad de mover las piezas.
Daños ilegales y un llamado urgente
Sin embargo, el cenote enfrenta una amenaza seria. La prospección detectó infraestructura ilegal colapsada —escaleras y puentes clandestinos— que ha impactado directamente los vestigios, así como la intrusión de buzos no autorizados, evidenciada por “líneas de vida” ajenas a los proyectos oficiales. La contaminación del acuífero ha sido tal que los bagres —conocidos como ahlu en maya y típicos de este tipo de cuerpos de agua— han desaparecido por completo.
Ante ese panorama, el INAH y la Fundación Convento Sisal Valladolid AC. lanzaron un llamado urgente a la comunidad para proteger el sitio y retomar el proyecto de investigación formal encabezado por el arqueólogo yucateco Sergio Grosjean, que arrancará con labores de saneamiento, retiro de materiales modernos y un nuevo levantamiento sistemático.
Como parte del proceso, materiales colectados en 2003 —ya restaurados y conservados por el Centro INAH Yucatán— serán devueltos al ex convento para exhibirse en su museo de sitio, el segundo más antiguo de la Península de Yucatán.
“El trabajo del INAH no solo es recuperar objetos o zonas; también es preservar narrativas históricas y garantizar que los sitios sigan siendo fuente de identidad y continuidad cultural para las generaciones presentes y futuras”, señaló Claudia Curiel de Icaza, secretaria de Cultura del Gobierno de México.
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