Síguenos

¿Qué estás buscando?

septiembre 09, 2026

Voces

El fuego también viene de casa

El IV Informe de Mara Lezama me dejó una idea dando vueltas. Durante buena parte del discurso escuchamos cifras, obras, inversiones y resultados. Pero al final el tono cambió y, para mí, ahí estuvo lo verdaderamente interesante.

Mara habló de una “guerra articulada”, de “ambiciones personales”, de “grupos facciosos” y de “simuladores de ocasión”. No mencionó nombres, pero en política las palabras rara vez se lanzan al aire porque sí.

Y aquí es donde me pregunto: ¿de dónde viene realmente el golpeteo?

Porque seamos claros: en Quintana Roo la oposición partidista prácticamente no existe como contrapeso. Hay partidos y dirigentes, pero difícilmente tienen hoy la fuerza para explicar todo lo que se mueve alrededor del gobierno. Entonces la lectura inevitable es que buena parte de esa disputa puede estar ocurriendo dentro del propio Morena.

Desde hace tiempo se percibe una diferencia entre quienes estuvieron cuando Morena todavía era un movimiento y quienes llegaron cuando ya tenía el poder. Los primeros se asumen como fundadores; los segundos son señalados como morenistas de ocasión. Comparten siglas, pero no necesariamente las mismas lealtades ni aspiraciones.

Y ya estamos hablando de 2027. Cuando una gubernatura está en juego, las diferencias salen de debajo de la mesa.

Por eso me llamó la atención que Mara hablara de quienes, “cegados por ambiciones personales”, ponen en riesgo la unidad de su movimiento. También habló de “simuladores de ocasión”. No sé si tenía nombres en mente, pero resulta difícil no relacionar esas expresiones con la disputa que ya se vive por la sucesión.

Un adversario es fácil de ubicar: está enfrente. Pero cuando la confrontación viene de quienes están dentro del mismo proyecto, la cosa cambia. Ya no se trata solamente de oposición, sino de quién decide hacia dónde va el movimiento y quién tendrá un lugar en el siguiente capítulo.

Advertisement. Scroll to continue reading.
[adsforwp id="243463"]

Mara cerró reafirmando su cercanía con Claudia Sheinbaum. También eso tiene lectura política. Con grupos, aspiraciones y diferencias internas, dejar clara esa lealtad tampoco parece un detalle menor.

Por eso, más que las cifras, me quedo con lo que se dijo al final. Porque mientras hacia afuera se presume la unidad, hacia adentro ya se sienten los jaloneos.

Falta mucho para 2027, sí. Pero quienes conocemos la política sabemos que las sucesiones comienzan mucho antes de lo que dicen los calendarios.

Y quizá esa sea la verdadera lectura de este informe: la batalla rumbo a 2027 no está solamente afuera. Dentro de Morena también comienzan a acomodarse las piezas.

Te puede interesar